Este jueves, 8 de agosto, se llevó a cabo una audiencia crucial en el caso de Luis Andrés Colmenares, cuyo fallecimiento, ocurrido en la madrugada del 31 de octubre de 2010 en Bogotá, ha generado una larga y compleja batalla legal. La audiencia fue convocada para sustentar el recurso de casación presentado contra la decisión del Tribunal Superior de Bogotá, que absolvió a Laura Moreno y Jessy Quintero de toda responsabilidad en la muerte del joven estudiante.
Durante la audiencia, la Fiscalía sorprendió a los presentes al solicitar que la muerte de Colmenares sea declarada como homicidio, pero, de manera contradictoria, no pidió una condena contra Laura Moreno, quien ha sido señalada en varias ocasiones como partícipe en los hechos. Jorge Colmenares, hermano de la víctima, expresó su indignación ante la postura de la Fiscalía, calificándola de evasiva: “Sentimos que simplemente se están lavando las manos mencionando que existió un homicidio, pero que no se tiene que casar la sentencia”.
Por su parte, Jaime Lombana, abogado de la familia Colmenares, insistió en que Laura Moreno había mentido repetidamente a lo largo del proceso. Lombana señaló que existen pruebas que vinculan a Moreno con el homicidio, afirmando que ella “siempre cambió sus versiones (…) le mintió a doña Neida, a su hermano Jorge Colmenares, le mintió a los policías”.
Este viernes, 9 de agosto, la Procuraduría General de la Nación solicitó a la Corte Suprema de Justicia que condene a Laura Moreno por el homicidio de Luis Andrés Colmenares. El Procurador Segundo delegado para la Investigación y Juzgamiento argumentó que las múltiples versiones contradictorias de Moreno durante la investigación evidencian su intención de obstruir el hallazgo del cuerpo, lo que refuerza la tesis de que la versión del accidente es falsa.
El delegado del Ministerio Público enfatizó que las inconsistencias en las declaraciones de Moreno no son coherentes con las pruebas periciales y sugirió que su comportamiento está motivado por un interés personal en ocultar la verdad. Además, criticó al Tribunal Superior de Bogotá por no haber valorado adecuadamente los hallazgos de las necropsias realizadas, lo que resultó en la absolución de la procesada.
La Procuraduría concluyó que las lesiones encontradas en el cadáver de Colmenares, incluyendo fracturas en su rostro, no son compatibles con una caída accidental, sino que fueron infligidas en dos momentos diferentes y con un grado de violencia que solo puede explicarse como resultado de una agresión deliberada.
El caso Colmenares, que ha capturado la atención nacional durante más de una década, sigue siendo un doloroso enigma para la familia de la víctima y un desafío para la justicia colombiana. Con la audiencia de casación en curso, el país espera con atención el desenlace de uno de los casos más mediáticos de los últimos años.







