El secuestro de Orlando Ocampo Ordóñez, un reconocido ganadero oriundo de Montenegro, Quindío, y su hija Fanny Ocampo, terminó en tragedia. Ambos fueron asesinados por la disidencia de las FARC ‘Adán Izquierdo’ en Guacarí, Valle del Cauca, luego de que sus familiares no pudieran pagar el rescate exigido por los captores.
Los cuerpos de las víctimas fueron hallados el pasado 14 de marzo en la zona de Alto de Guacas, luego de permanecer en cautiverio desde el 21 de noviembre de 2024. De acuerdo con las autoridades, los secuestradores exigían una suma de $3.000 millones por su liberación.
El crimen fue confirmado a través de un mensaje de WhatsApp enviado por la estructura armada, en un intento por sembrar terror en la región. La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, informó que las víctimas eran propietarias de marraneras y fincas productoras de leche en la vereda Monterrey de Guacarí, zona que en los últimos meses ha sido escenario de enfrentamientos entre el Ejército y las disidencias.
El secretario del Interior del Quindío, Jaime Andrés Pérez, condenó el asesinato y expresó su rechazo ante la violencia que sigue afectando a los quindianos en otras regiones del país. Ocampo, de 77 años, había sido residente de Circasia antes de establecerse en el Valle del Cauca junto a su hija.
Las autoridades trasladaron los restos a Medicina Legal en Cali para su identificación, mientras los familiares esperan el traslado de los cuerpos al Quindío para darles el último adiós.
Este crimen reaviva la preocupación por la presencia de grupos armados en el centro del Valle del Cauca, una situación que ya había sido advertida en una alerta temprana emitida por la Defensoría del Pueblo en abril de 2024, la cual alertaba sobre el riesgo de violencia en la región por la confrontación entre estructuras criminales.







