El Quindío llora la partida de Thylan Marín, un joven oriundo de Armenia que perdió la vida en el trágico accidente del pasado sábado 24 de mayo en el sector del puente helicoidal de Calarcá, cuando regresaba de una salida académica con compañeros de la Universidad Alexander von Humboldt. Tenía apenas 17 años y apenas comenzaba a construir su camino en la carrera de Ingeniería Civil.
Pero Thylan no solo soñaba con números, planos y estructuras. También vivía por la música. Bajo el nombre artístico TAYNJ “The Real Nigga Gang”, había empezado a abrirse paso en la escena urbana, componiendo letras que hablaban desde el alma, desde sus vivencias, desde la búsqueda de sentido en un mundo incierto.
Su más reciente lanzamiento musical, “Mensajes Temporales”, fue publicado tan solo siete días antes de su muerte. En sus versos dejó frases que hoy retumban con más fuerza que nunca:
“Tus mensajes temporales los quiero vivir, pero la bebé se volvió efímera”…
“Aunque pase el tiempo, todo es incierto”.
Otra de sus composiciones, titulada “Oveja Negra”, parecía un manifiesto personal, un grito íntimo de quien se sentía distinto pero firme en sus convicciones:
“La oveja negra está a punto de brillar, eso lo juro por este de negro. Las ganas las tengo… recuerdo mucho a parceros que por el viaje se quedaron viajando…la decisión de vivir, la luz del túnel algún día la vi”.
Su historia también está marcada por la lucha, por los días difíciles, por los sueños que aún en la escasez, se seguían soñando. Así lo dejó ver uno de sus amigos en redes sociales, con un mensaje que hoy duele más que nunca:
“Me parte el alma darme cuenta de esto, mi hermano, que se me va con tantos sueños por cumplir. Lo que más me duele es todo lo que hablábamos al salir de la universidad sin un peso ni pa’ desayunar, y de todo lo que íbamos a lograr. Pero si Dios se lo llevó, es porque Él sabe su forma de hacer las cosas, así no lo entendamos. Que descanse en paz mi viejo, siempre lo voy a recordar.”
Thylan hacia parte de una familia reconocida en el municipio de Montenegro, donde sus allegados han trabajado como empresarios del turismo y son ampliamente conocidos por su vocación de servicio. Desde niño creció entre las voces de los turistas, las calles del Quindío y los sueños propios de quien quiere dejar huella.
Hoy su voz se ha silenciado de forma prematura, pero sus canciones, sus versos y su historia quedan como testimonio de un joven que se atrevió a soñar en grande desde la ingeniería, el arte y la vida.
Desde Quindío Noticias abrazamos con respeto a su familia, a sus amigos, a la comunidad académica y musical que lo conoció. Thylan vivirá en cada acorde, en cada verso que dejó escrito y en el recuerdo imborrable de quienes lo amaron. Descansa en paz, TAYNJ. La oveja negra ya brilló.







