Lo que debía ser una jornada de trabajo común terminó convirtiéndose en una pesadilla para Manuela Vergara Salazar, una joven de 27 años oriunda de Armenia, quien hoy lucha por su vida en Estados Unidos tras resultar gravemente quemada mientras cumplía con sus labores como bartender en un bar de Nueva York.
El hecho ocurrió el pasado sábado 23 de agosto en el establecimiento conocido como La Oficina, cuando otro trabajador realizaba un espectáculo con fuego como parte de la preparación de una bebida. Una chispa alcanzó el cabello de Manuela y en cuestión de segundos su cuello, brazos y pecho quedaron envueltos en llamas. Un compañero intentó salvarla lanzándose sobre ella para sofocar el fuego, pero las graves lesiones ya estaban hechas.
De acuerdo con sus familiares, en el lugar no se prestó la ayuda adecuada. La joven no fue auxiliada por personal médico ni trasladada en ambulancia, sino en un vehículo particular, lo que la familia denunció como un intento de ocultar lo sucedido. Además, aseguran que los administradores del bar impidieron que se registraran imágenes de lo ocurrido y que, incluso, se le habrían hecho advertencias a la víctima para que no iniciara acciones legales contra el establecimiento, pese a la gravedad de su estado de salud.
Hoy Manuela permanece hospitalizada en uno de los centros médicos especializados en quemaduras más reconocidos de Estados Unidos, donde deberá enfrentar un proceso largo y doloroso. Presenta quemaduras de segundo y tercer grado y, según los médicos, necesitará al menos dos cirugías reconstructivas, además de varios meses de tratamiento intensivo.
El caso ha conmovido a la comunidad quindiana, no solo por el dramático accidente, sino porque Manuela es enfermera profesional graduada de la Universidad Alexander von Humboldt de Armenia y madre de un niño de dos años. Su historia refleja la valentía de una mujer que viajó a Estados Unidos en busca de un mejor futuro, pero que hoy enfrenta la batalla más difícil de su vida.
Aunque en Norteamérica recibe el apoyo de su madre, una hermana y un tío que residen allá, el dolor de su padre se siente desde Armenia, donde vive la tragedia a la distancia. El hombre, que no cuenta con visa para ingresar a Estados Unidos, sufre con impotencia al no poder acompañar a su hija en medio de la crisis, limitándose a esperar noticias mientras ella libra una dura lucha por sobrevivir.
Las autoridades estadounidenses ya abrieron una investigación sobre el caso. En el estado de Nueva York está prohibida la manipulación de fuego en bebidas alcohólicas, lo que podría complicar aún más la situación legal del establecimiento donde ocurrió este lamentable accidente.







