La extraña muerte de un joven oriundo de Armenia tiene conmocionadas a las autoridades del Eje Cafetero. Juan Camilo Cifuentes Granada, un quindiano de 27 años que trabajaba en un call center bilingüe, fue hallado sin vida dentro de una camioneta BMW en el barrio Villa Alexandra de Dosquebradas, en circunstancias que aún son materia de investigación.
El hecho se conoció horas después del asesinato de su amigo, Camilo Correa Sánchez, también de 27 años, quien fue atacado a tiros y abandonado en un pastizal de la vereda Los Micos, en Belalcázar (Caldas). Ambos habían estado juntos la noche anterior, compartiendo una reunión en la que, según las primeras versiones, hubo consumo de alcohol y sustancias psicoactivas.
Testimonios recogidos por las autoridades indican que Juan Camilo habría salido en la madrugada en compañía de sus amigos a bordo de la camioneta BMW de placas JYQ-777, rumbo a Belalcázar. Sin embargo, durante el trayecto ocurrió algo que aún nadie logra explicar. Correa fue asesinado dentro del vehículo y su cuerpo lanzado fuera de la carretera, mientras los demás ocupantes continuaron su recorrido.
Horas más tarde, la camioneta fue encontrada abandonada en Dosquebradas. Dentro estaba el cuerpo sin vida del joven quindiano, quien presentaba rastros de tusi en las fosas nasales, lo que ha llevado a los investigadores a considerar una posible sobredosis como causa de muerte. No obstante, las autoridades no descartan otras hipótesis.
Vecinos del sector señalaron que momentos antes de hallarlo, dos hombres descendieron apresuradamente del vehículo, ingresaron a una vivienda cercana —que pertenecería a Cifuentes—, sacaron unos cascos de motocicleta y desaparecieron. En el carro se encontraron varias dosis de droga sintética y otros elementos que ahora son analizados por el CTI y la Sijín.
Aunque en el cuerpo de Juan Camilo no se evidenciaron signos de violencia, el contexto de lo ocurrido y su relación con el homicidio de su amigo en Caldas hacen que este caso cobre especial relevancia. Los investigadores rastrean cámaras de seguridad desde La Virginia, Cerritos y el corredor vial que conecta con Dosquebradas, para reconstruir las últimas horas de ambos jóvenes y esclarecer qué sucedió realmente aquella noche.







