Durante años, la zozobra y la inseguridad se apoderaron de las calles y los campos del país. La promesa de recuperar el control y devolverle la tranquilidad a los ciudadanos fue el estandarte de un nuevo mandato que, desde el primer día, advirtió que no le temblaría el pulso para enfrentar a las estructuras criminales más temidas. Hoy, Colombia entera estaba a la expectativa de este primer gran corte de cuentas.
Los resultados de esta implacable ofensiva no se hicieron esperar. En un sorpresivo anuncio que ha devuelto la esperanza a millones de ciudadanos y comerciantes —incluidos los del Quindío, que han sido históricamente golpeados por el flagelo de la ‘vacuna’—, se acaba de revelar un contundente balance operativo con cifras de reducción del delito que hace mucho tiempo no se veían a nivel nacional.
El encargado de dar la gran noticia fue el propio presidente Abelardo De La Espriella. En su primera alocución nacional, confirmó que en su primer mes de gobierno los secuestros se desplomaron un impresionante 79 %. Además, la extorsión cayó un 62 % y las masacres se redujeron en un 58 % frente al mismo mes del año anterior, marcando un hito en la lucha contra la criminalidad en Colombia.
Estos alentadores números son el reflejo de megaoperativos como la ‘Operación Iron’ en Cali, que desarticuló siete bandas históricas con 85 capturas. En el Caribe, Barranquilla redujo sus homicidios en 64 %, mientras que 2.500 militares frenaron un paro armado en Santa Marta. Sumado a la extradición del temido alias ‘Araña’, el jefe de Estado lanzó una advertencia final: “cuando el Estado se decide, nunca pierde”.






