La inseguridad que golpea día a día a los ciudadanos de Armenia ahora también alcanza a los turistas, en un episodio que empaña la imagen de la capital quindiana y pone en evidencia la falta de autoridad de la administración municipal, liderada por el alcalde James Padilla García, y su secretario de Gobierno, Carlos Arturo Ramírez Hincapié, para garantizar condiciones mínimas de seguridad.
El más reciente caso lo vivió la comunicadora social y periodista samaria María José Bonilla, quien llegó a Armenia en la madrugada del jueves, acompañada de nueve familiares para disfrutar de la Semana Santa en el Eje Cafetero. Pero su experiencia turística terminó manchada de miedo e indignación cuando fue víctima de la delincuencia en el barrio Modelo de Armenia.
Los visitantes, siguiendo recomendaciones de taxistas locales, decidieron desayunar en esa zona mientras esperaban la hora de ingreso a su alojamiento reservado por Airbnb. Sin embargo, cerca de las 7:45 a.m., mientras abordaban un taxi, dos hombres vestidos de negro, a bordo de una motocicleta, interceptaron a Bonilla y le raparon su celular, un iPhone avaluado en más de cinco millones de pesos.
A pesar de la rápida denuncia y del tedioso trámite ante las autoridades, los esfuerzos por rastrear y recuperar el dispositivo resultaron inútiles. Además de la pérdida material, la periodista lamenta especialmente el contenido del celular, que contenía material de trabajo importante, ya que hace parte del equipo de prensa de la Alcaldía de Santa Marta.
El caso de María José Bonilla es apenas un reflejo de la creciente ola de robos, atracos y violencia que tiene azotada a Armenia mientras sus autoridades permanecen en un silencio que pareciera cómplice o se escudan en discursos vacíos. La falta de estrategias efectivas de seguridad, el escaso patrullaje en zonas estratégicas y la ausencia de presencia institucional real no solo afectan a los residentes, sino que ahora también espantan a los turistas que encuentran en Armenia una ciudad insegura, donde la promesa de un descanso en el Eje Cafetero se convierte en una pesadilla.
En medio del silencio oficial, la ciudad sigue perdiendo su brillo turístico, arriesgando una de las fuentes económicas más importantes de la región, todo bajo la mirada indiferente de una administración que, lejos de actuar con contundencia, parece haber normalizado la inseguridad como parte del paisaje urbano.
La periodista hizo además un llamado a cualquier ciudadano que pueda aportar información para recuperar su equipo celular, pues en él reposa material valioso que necesita para cumplir con sus responsabilidades laborales.







