Armenia despidió este miércoles 23 de septiembre, en medio del dolor y la gratitud, a uno de sus hijos: el profesor quindiano Eduart Humberto Villanueva Herrera, quien perdió la vida en un accidente de tránsito en Bogotá, siniestro en el que también resultó herida su esposa. La noticia estremeció de inmediato al ámbito académico, a sus seres queridos y a todos quienes tuvieron la fortuna de conocerlo y de aprender a su lado.
Detrás de la tragedia hay una familia que hoy se sostiene en la fe y en el cariño de muchos. Las oraciones se encaminan a la pronta recuperación de su esposa, Daniela, mientras la comunidad abraza en la distancia el dolor de su pequeño hijo, Gabriel, que apenas empieza a entender la ausencia de su padre. En momentos así, el afecto colectivo se vuelve el mejor sostén.
La Universidad Eafit, donde Villanueva se desempeñaba como docente de la Escuela de Administración, expresó su sentido pésame en un emotivo pronunciamiento. «Hoy, con profundo dolor, lamentamos el fallecimiento de nuestro querido profesor y nos unimos como comunidad para honrar su vida, su memoria y su legado», señaló la institución, que destacó la calidad humana y el espíritu solidario que lo caracterizaron dentro y fuera del aula.
De él, sus colegas y estudiantes recuerdan «su generosidad, su disposición para acompañar y esa sonrisa que tantos recordarán». Y es que el vacío que deja contrasta con la vigencia de su enseñanza: fue un profesional marcado por el rigor y la curiosidad, pero, sobre todo, un ser humano cercano que hizo de la docencia una auténtica forma de estar para los demás.
Por eso, más que a un profesor, Armenia y la comunidad académica despidieron a un amigo, a un guía y a un ejemplo, cuyo legado seguirá vivo en cada estudiante que pasó por sus aulas. Quindío Noticias se une al dolor de su familia, sus colegas y sus alumnos, y eleva sus mejores deseos por la pronta recuperación de Daniela. Al final, los buenos maestros nunca se van del todo: permanecen en cada lección y en cada vida que ayudaron a formar. Descanse en paz, profesor Eduart.






