Close Menu
Quindío Noticias
  • INICIO
  • QUINDÍO
  • ARMENIA
  • JUDICIALES
  • COLOMBIA
  • DEPORTES
  • POLÍTICA
  • INTERNACIONAL
Facebook X (Twitter) Instagram WhatsApp TikTok
Facebook X (Twitter) Instagram YouTube
Quindío Noticias
viernes, marzo 13
  • INICIO
  • QUINDÍO
  • ARMENIA
  • JUDICIALES
  • COLOMBIA
  • DEPORTES
  • POLÍTICA
  • INTERNACIONAL
Quindío Noticias
WhatsApp






Home»Locales»Armenia»Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la reunión ‘Transforma Occidente’

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la reunión ‘Transforma Occidente’

15 octubre, 2011
Facebook Twitter WhatsApp
Compartir
Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp Copy Link

mottesi 1_armenia_foto1_gArmenia, 14 oct (SIG). “Quiero comenzar agradeciéndole su presencia, doctor (Alberto) Mottesi, aquí en Armenia, en nuestro país. Usted es la persona que ya ha acumulado un prestigio y un poder específico, un peso específico que está cambiando en buena parte la faz de nuestro continente. Y lo que usted acaba de decir tiene una gran importancia y tiene una gran profundidad.


 

Le agradezco mucho su presencia, le agradezco mucho sus palabras y le agradezco mucho este regalo que me entregó.

Le confieso que cuando recibí esa espada sentí algo, no en el cuerpo, en mí espíritu, como de una inyección de entusiasmo, una inyección como de energía, realmente me conmovió esa espada que me entregó, sobre todo el significado.

Que Dios me dé siempre sabiduría, es lo que yo le pido todos los días. Todos los días yo me levanto pidiéndole a Dios que me guíe, que me ayude a ser justo, que me ayude a tener templanza, que me ayude a ser paciente, a ser prudente y que me ayude a tener fortaleza en momentos de debilidad.

Ese regalo que usted me dio hoy, no sé por qué, pero sentí algo muy, muy especial y se lo agradezco de corazón.

Y esta obra, Latinoamérica Nueva, este mensaje, no es una simple coincidencia, creo yo que Dios sabe cómo hacer sus cosas y cómo van confluyendo las diferentes circunstancias.

En mi discurso de posesión, el 7 de agosto del año pasado, dije que esta era la era de América Latina, que teníamos todo para hacer de América Latina esa gran región que durante muchísimos años y muchísimas décadas, siglos inclusive, el mundo entero ha dicho: ‘América Latina tiene un gran potencial’, pero por muchas razones y razones como las que usted describió ahora, América Latina en lugar de progresar se quedó atrás.

Mencionaba usted a Corea. Corea tenía –efectivamente- el año en que yo nací, 1951, tenía la mitad del ingreso per cápita que tenía Colombia, la mitad; yo acabo de estar en Corea, ese empuje, ese desarrollo, esa disciplina los ha llevado a ser la catorceava o la número 15, entre 13 y 15 economía del mundo, con un ingreso per cápita seis veces el de Colombia.

Y uno se pregunta: ¿Qué pasó?

Su país, su país mi querido doctor Alberto, Argentina, estaba por encima de Italia, de España, era un país con una riqueza impresionante, con un desarrollo impresionante y luego se fue quedando atrás, se fue quedando atrás, y hoy –infortunadamente- esta región tiene unos campeonatos muy vergonzosos:

Somos la región del mundo más desigual, somos la región del mundo donde el índice de pobreza es más alto, somos –como usted lo mencionó- la región del mundo donde los homicidios se dan por cada 100 mil habitantes con más frecuencia, y somos la región del mundo que durante mucho tiempo los inversionistas y quienes querían un mejor futuro no consideraban que era una región que realmente valiera la pena.

Pero eso está cambiando, eso está cambiando y yo veo un renacer muy importante en toda la región, por eso dije en mi discurso de posesión que esta era la década y la era de América Latina.

El Presidente de Chile (Sebastián Piñera) dijo que éste va a ser el siglo de América Latina, y yo creo firmemente que eso puede ser así, pero puede ser así si hacemos las cosas bien, puede ser así si nos damos cuenta que eso no llega simplemente por sustracción de materia o por generación espontánea, eso llega si trabajamos con disciplina, si tenemos un norte, un puerto de destino.

Y ahí comienza a encajar, a complementarse el mensaje suyo con el resto de lo que está sucediendo en América Latina.

Y voy a explicarme.

Hay un premio Nobel de economía que decía que hay dos tipos de instituciones: las instituciones formales, que él consideraba las leyes, las constituciones, los decretos, las resoluciones, todo lo que en cierta forma rige el comportamiento de una sociedad desde el punto de vista legal, pero que eran aún más importantes las instituciones informales, la cultura, los principios, los valores, las actitudes de la gente.

Y que a menos de que esas dos instituciones se complementaran, ninguna iba a funcionar adecuadamente.

Yo pienso que en estos 200 años que llevamos de Independencia ha habido un divorcio –en cierta forma- entre nuestras instituciones formales y las informales

¿Cuántas constituciones no hemos escrito en Colombia?

¿Cuántas leyes no hemos expedido?

¿Cuántos decretos no ha firmado un Presidente buscando ciertos objetivos?

¿Pero por qué no los hemos encontrado?

Porque esas instituciones informales no han funcionado de la misma manera ni han marchado en la misma dirección.

Pero yo creo que eso se está corrigiendo, se está corrigiendo y eso es lo que –creo yo- que nos da la fortaleza para poder decir que América Latina, y en el caso mío, mi país, que tanto quiero, Colombia, va por buen camino y va encontrando esa coordinación, esa complementación.

Y voy a decir porqué.

Nosotros durante las últimas cuatro, cinco décadas, hemos vivido bajo un paraguas de violencia de todo tipo: guerrilla, paramilitares, narcotráfico.

Durante 40 años nuestra política exterior ha sido simplemente la de defendernos de los grandes titulares de los periódicos alrededor del mundo, señalándonos como un país con todos los problemas.

No es que estuvieran diciendo mentiras, era una realidad, pero Colombia logró tomar un camino correcto y es el de no dar su brazo a torcer, y sacó fuerzas para iniciar un proceso de cambio, para decir eso que usted decía: ‘¡Basta ya!’.

Y Colombia comenzó a progresar y comenzó a encontrar un norte, a encontrar un puerto de destino, y como decía Seneca: ‘Para quien no tiene puerto de destino todos los vientos son desfavorables’. Para quien sí lo tiene no importan las adversidades, no importan los vientos, no importan los huracanes, quienes son navegantes saben que uno puede utilizarlos para llegar a ese puerto de destino.

Entonces nosotros, en cierta forma, estamos encontrando ese puerto de destino.

Pero uno no llega a ese puerto de destino sin unos instrumentos, sin una guía.

Y ahí entran a jugar en forma determinante los valores y los principios, los valores cristianos, los principios cristianos.

Ahí entran a jugar –yo los llamo- los mapas, las brújulas, que cuando uno está perdido acude a ellas para encontrar nuevamente el rumbo.

Y eso es lo que Colombia en este momento está viviendo. Está encontrando su puerto de destino y está recuperando esos valores y esos principios que le van a permitir llegar a este puerto de destino.

Y fíjese lo que estamos viviendo en este momento. Cuando en el mundo entero la crisis económica está enviando a las filas del desempleo a millones y millones de habitantes del mundo, en Colombia está sucediendo lo contrario: aquí estamos creciendo, hemos sido el país de toda América Latina que más empleo ha creado en los últimos 14 meses.

Cuando la crisis económica en Europa, en Estados Unidos, en el Japón, en tantos sitios se origina por un problema político, porque no se ponen de acuerdo para tomar las decisiones correctas, en Colombia tenemos una gobernabilidad que nos ha permitido aprobar unas leyes necesarias y oportunas que obedecen a esos principios y a esos valores.

O sea que lo que usted dijo, doctor Mottesi, que Colombia en este momento está viviendo una situación muy especial –gracias a Dios- es cierto, es cierto y por eso yo me siento tan entusiasmado con poder contribuir a que esa situación pueda continuar en el camino correcto.

Por eso, usando esos instrumentos, esos principios y esos valores cristianos, como por ejemplo el perdón, aprobamos la Ley de Reparación de Víctimas y de Restitución de Tierras.

¿Qué he dicho yo a lo largo y ancho del país sobre esa Ley?

Que es una deuda moral que tenemos con las víctimas desde hace mucho tiempo, cierto, pero que en el fondo lo que queremos como sociedad es poder sanar las heridas que han sido abiertas durante tanto tiempo de violencia.

Y usted hablaba de Corea y yo hablaba de Corea, y yo hago una comparación usando la ley como un instrumento para cambiar las cosas en Colombia y en América Latina.

Yo digo que cuando uno se diferencia de otra región, como el Asia, entre las diferencias sale a relucir algo muy pintoresco pero muy profundo. Mientras en el Asia la gente habla el 80 por ciento del tiempo sobre el futuro y solamente el 20 por ciento sobre el pasado, los latinoamericanos hacemos lo contrario: hablamos el 80 por ciento del pasado y solamente le dedicamos el 20 por ciento para ver cómo construimos un mejor el futuro.

¿Qué quiero yo con esta ley?

Que en lugar de seguirnos, como dicen popularmente, sacando los clavos de tantos años de violencia, que reparemos a las víctimas, que le restituyamos la tierra a esos campesinos que fueron desplazados y que podamos todos juntos, todos juntos, trabajar para un mejor futuro. Ese es el contenido de esa ley.

Y para eso se requiere la posibilidad de perdonar. Yo creo que esa ley nos facilita esa posibilidad.

Otro principio elemental pero muy importante: la justicia, la justicia social, la solidaridad.

El Presidente (John F.) Kennedy decía: ‘Nadie puede ser rico rodeado de pobreza extrema’.

Nosotros somos uno de los países más desiguales, con mayor pobreza, y por eso aprobamos la Ley de Regalías, que mucha gente pensó que era imposible hacerlo, pero gracias a esa gobernabilidad, a esa respuesta al llamado de unirnos en la Unidad Nacional, logramos aprobar una ley que va a distribuir de forma mucho más equitativa la riqueza de Colombia, porque el subsuelo es de todos los colombianos.

Y se van a beneficiar, sobre todo, los más necesitados. Yo la he llamado la gran reforma de la equidad, porque lo es, es la gran reforma de la equidad y a partir del año entrante todas las regiones van a tener muchos más recursos para invertir, sobre todo, en los más necesitados y quienes más requieren el impulso y la ayuda del Estado.

Ahí se compaginan la institución formal, la ley, la Constitución, las reformas con el principio que es la institución informal.

La restitución de tierras es un proceso que no solamente le va a reparar el dolor a esas familias que fueron desplazadas sino que al mismo tiempo les va a dar una oportunidad a sus hijos y a sus familias a tener un futuro mejor, porque en lugar de estar viviendo hacinados en las ciudades, desplazados, van a poder regresar –como ya han regresado miles de familias- a volver a trabajar el campo, a producir riqueza, a producir bienestar, a producir prosperidad.

Colombia es un país con un amplísimo campo para aumentar, por ejemplo, la producción de alimentos en un mundo que está entrando en una crisis de alimentos muy severa.

Tenemos también toda una serie de programas dirigidos a la extrema pobreza. No hay derecho que en Colombia, un país tan rico, tengamos entre el 15 y el 16 por ciento de pobreza extrema. Eso es vergonzoso, nos debe hacer sentir a todos avergonzados.

De aquí, de esta reunión, salgo a un evento que tiene que ver con darle por lo menos una alimentación adecuada a las familias más pobres, un programa que se llama Resa (Red de Seguridad Alimentaria), que hemos instaurado y que vamos a seguir impulsando para sacar por lo menos a 350 mil familias de la pobreza extrema.

O sea que uno está viendo que se están uniendo esos dos grandes conceptos: las instituciones formales y las informales, y lo está viendo que puede ser posible –y en algunos casos ya comenzó- en toda América Latina.

Por eso es tan importante ese mensaje suyo, que va dirigido más que todo a ese segundo aspecto, el de las instituciones informales, que la gente cambie en su interior, su forma de ver la vida.

Me causó cierta impresión, me puse a reflexionar, yo estuve hace dos días en la Sierra Nevada de Santa Marta con los gobernadores de los cabildos de los indígenas de la Sierra, los cuatro cabildos, uno de ellos me dijo: ‘Nosotros compartimos, Presidente, su objetivo de buscar la prosperidad para todos, pero mire una cosa, no todos definimos la prosperidad de la misma forma’.

Me dijo él algo que me dejó impresionado, me dijo: ‘Nosotros definimos la prosperidad como que nos mantenga nuestra cultura, nos mantenga nuestra forma de vivir, que no nos la cambien, para nosotros eso es prosperidad’.

Pero al mismo tiempo lo que uno percibe en ese proceso es lo que usted decía: que durante mucho tiempo el concepto de prosperidad era acumular riqueza, acumular dinero, y se perdieron cosas mucho más importantes, esos principios y esos valores de vivir la vida recta, de la honestidad, de ser honestos no porque la ley lo va a castigar a uno sino porque a uno le nace ser honesto.

Por eso, los valores y los principios son tan importantes, y por eso la palabra de Dios, los valores cristianos son tan poderosos, porque por su sencillez y su simpleza la hacen contundente para llevar una vida rica, no rica materialmente, rica espiritualmente.

Y eso es lo que digo yo que está sucediendo en Colombia y está sucediendo en América Latina.

Porque miren ustedes: el mundo hoy está pidiendo más energía, se requiere más energía.

¿Cuál es el continente más rico en materia energética? América Latina.

Dicen los futurólogos que las próximas guerras se pueden librar en torno al agua, porque el agua va a escasear cada vez más

¿Cuál es el continente más rico en agua? América Latina

¿El país más rico en agua de América Latina? Colombia.

El mundo está pidiendo más alimentos.

En la medida en que crecen las poblaciones en China, en la India, en Indonesia y la gente consume más, si no aumentamos la producción de alimentos va a haber una catástrofe

¿Cuál es el único continente que realmente tiene capacidad para aumentar su producción de alimentos? América Latina.

Y hoy todos, todos estamos muy preocupados –con razón- sobre cómo hemos venido maltratando el medio ambiente.

Y este fenómeno del cambio climático aquí en Colombia nos pegó muchísimo este último año.

Nunca en la historia de Colombia habíamos tenido desastres como los que hemos tenido en estos últimos 14 meses

¿Y cuál es el país más rico y la región más rica en biodiversidad del mundo? América Latina.

O sea que tenemos todo, tenemos los recursos, tenemos las leyes, ¿qué nos ha hecho falta?, ¿qué nos hace falta? Ese componente de los principios, de los valores.

Eso que usted está haciendo, transformando la gente, eso es lo que va a complementar y a permitir que América Latina realmente pueda cambiar, a hacer esa nueva América Latina.

Por eso yo le agradezco muchísimo.

Y mire esa coincidencia, que no creo que sea coincidencia, yo creo que vino de arriba, vino de arriba.

Entonces lo que le quiero decir es que usted encuentra aquí campo fértil para lo que usted está proponiendo, que ya en cierta forma estamos comenzando.

Ya con estas leyes podemos decir que tenemos la primera cuota de un país transformado. Nos falta todavía mucho y hay que trabajar mucho y hay que tener mucha disciplina, y hay que trabajar juntos y hay que dejar a un lado los odios, los celos, las envidias.

Este país está todavía por construirse, estamos avanzando bien, por eso yo estoy tan optimista.

Y cuando veo las encuestas, mi favorabilidad, pastor Eduardo, no me importa, el capital político es para gastarlo.

Lo que más me importa es cuando le preguntan a la gente: ¿usted cree que el país va por buen camino?, eso es lo importante.

El optimismo es como el sol a las plantas: lo hace crecer, facilita la unión, es lo que hay que alimentar todos los días.

Y si tiene uno ese puerto de destino, esos valores, esos principios, esa vida que a los cristianos nos da Dios, nos da Cristo, se facilita muchísimo llegar a ese puerto de destino, no importa si se presentan huracanes o vientos contrarios, puede uno seguir avanzando.

Por eso tenga usted la seguridad, doctor Alberto, que aquí en este país seguiremos haciendo todo lo que esté a nuestro alcance.

Unidos, yo repito con toda la fuerza la necesidad de que el país nos unamos, hemos vivido demasiado tiempo polarizados, demasiado tiempo matándonos los unos con los otros, es el momento de hacer como dice, una nueva era, construir un nuevo edificio –que es lo que estamos haciendo- pero siempre sin olvidar esos principios y esos valores, que es al final lo que le van a permitir a uno llegar al puerto de destino.

A todos ustedes les agradezco de todo corazón.

Muchas gracias y que Dios los bendiga”.

Síguenos en Google News Síguenos en Facebook Síguenos en Instagram Síguenos en WhatsApp Síguenos en TikTok
Share. Facebook Twitter WhatsApp Email

Noticias Recomendadas

Joven y mujer exigían millones bajo amenaza de divulgar videos íntimos y suplantación del ELN

11 marzo, 2026

Inflación en Armenia superó el promedio nacional en febrero y presiona gastos en educación y alimentos

7 marzo, 2026

Con cartucho percutido en su poder, detienen a presunto responsable de disparos en Santa Helena

5 marzo, 2026

Con ley seca y restricciones a mudanzas y gas, Armenia se prepara para votar este 8 de marzo

4 marzo, 2026


<


  • Facebook 475K
  • Twitter 26K
  • Instagram 135K
  • YouTube 2.5K
Facebook X (Twitter) Instagram YouTube WhatsApp TikTok Threads
© 2026 Quindío Noticias® - 2011-2025.

Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.

Bloqueador de anuncios activado
Bloqueador de anuncios activado
Nuestro sitio web es posible mostrando anuncios en línea a nuestros visitantes. Por favor apóyenos desactivando su bloqueador de anuncios.