Un nuevo hecho lamentable se registró en Pereira este miércoles 9 de julio, cuando Liam David Marín Pineda, un adolescente de apenas 16 años, decidió acabar con su vida lanzándose desde el viaducto César Gaviria Trujillo, una de las estructuras más imponentes, y tristemente célebres, del Eje Cafetero.
Según testigos y reportes preliminares, Liam llegó solo hasta el viaducto, ubicado entre Pereira y Dosquebradas, y se aferró a la baranda externa. Varios ciudadanos, al notar la escena, intentaron intervenir: detuvieron el tráfico, se escucharon súplicas y manos se extendieron para sujetarlo. Sin embargo, nada detuvo la tragedia: el joven cayó al vacío ante la mirada impotente de quienes presenciaron el hecho. U
Patrullas de la Policía, unidades del Cuerpo Oficial de Bomberos de Pereira y personal del CTI acudieron de inmediato para acordonar el área y realizar el levantamiento del cuerpo. El caso de Liam se convierte en el suicidio número 36 registrado en lo que va de 2025 en este punto, una cifra que, aunque menor que en años anteriores, mantiene encendida una alerta que no recibe soluciones de fondo.
Con este nuevo hecho, se recuerda una vez más, las múltiples solicitudes de la Alcaldía de Dosquebradas, concejales del área metropolitana, colectivos ciudadanos y organismos de emergencia que desde hace años exigen al Instituto Nacional de Vías (Invías), responsable del mantenimiento, medidas urgentes para prevenir este tipo de hechos. Entre ellas: instalación de barreras de protección, cámaras de vigilancia, señalización con mensajes de ayuda emocional y patrullajes permanentes. Sin embargo, hasta la fecha, la estructura no cuenta ni siquiera con mantenimiento básico, a pesar de mostrar signos visibles de deterioro.
El viaducto César Gaviria Trujillo, símbolo de la ingeniería regional, se ha convertido en un punto crítico para la salud mental de la región.







