En el departamento del Quindío, las autoridades de salud mantienen un monitoreo permanente sobre los eventos de interés en salud pública, entre ellos las violencias intrafamiliares, de género y los casos de intento de suicidio, que continúan siendo una de las principales preocupaciones en materia de bienestar social.
Así lo explicó Giovanni Cortés, profesional especializado y coordinador del Sistema de Alerta Temprana para la Vigilancia en Salud Pública del Quindío, quien en diálogo con Quindío Noticias señaló que el trabajo institucional no se limita al seguimiento de cifras, sino que avanza hacia la articulación intersectorial para la prevención y atención de estos casos.
“Nosotros en materia de violencia, así como de suicidio, la principal actuación que podemos hacer después del seguimiento y el monitoreo de las cifras es la articulación con el programa de convivencia social y salud mental de la Secretaría de Salud”, indicó el funcionario.
Cortés explicó que el sistema de alerta temprana realiza vigilancia constante de los eventos, activa las señales de alerta y adelanta acciones en territorio mediante asistencia técnica a entidades municipales, hospitales y espacios de coordinación interinstitucional, donde se definen estrategias para mitigar y prevenir distintos tipos de violencia
Más de 600 casos en lo corrido del año
De acuerdo con el informe entregado por el funcionario, con corte al periodo epidemiológico número 3 (semana 12 del año 2026), en el Quindío se han notificado 610 casos de violencia intrafamiliar y de género, lo que representa una tasa de incidencia de 106,9 casos por cada 100.000 habitantes.
En el análisis por tipo de violencia, la modalidad física se concentra cerca del 50% de los casos reportados, convirtiéndose en la de mayor impacto en el departamento. Le siguen la violencia sexual, la violencia psicológica y la violencia por negligencia y abandono.
Sobre esta última, Cortés advirtió que se trata de una problemática especialmente sensible, ya que afecta principalmente a niños, niñas, adolescentes y personas mayores.
“Lo que evidencia la negligencia y el abandono es que los familiares o responsables no han estado al frente de su cuidado”, explicó, al señalar que estos casos requieren una articulación constante con entidades como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y las comisarías de familia.
Comisarías de familia, clave en la vigilancia
El sistema de vigilancia en salud pública se alimenta de múltiples fuentes de información. Además de los hospitales del departamento, las comisarías de familia juegan un papel fundamental en la notificación de los casos identificados en su trabajo diario.
Estos informes permiten consolidar la información y activar rutas de atención oportunas en los territorios, fortaleciendo la respuesta institucional frente a situaciones de violencia.
Predominio del régimen subsidiado
En cuanto a la afiliación al sistema de salud, el informe revela que la mayoría de los casos de violencia intrafamiliar, de género y ataques con agentes químicos se presentan en personas del régimen subsidiado, con un 60% del total.
Le siguen los afiliados al régimen contributivo, con el 33%; el régimen especial o excepcional, con el 4,5%; y finalmente las personas no afiliadas, que representan cerca del 2% de los casos reportados.
Articulación para la prevención
Las autoridades de salud en el Quindío reiteraron que el enfoque actual está centrado no solo en la vigilancia epidemiológica, sino en la intervención oportuna y la articulación institucional para reducir los factores de riesgo asociados a la violencia.
El fortalecimiento de la coordinación entre salud, justicia, bienestar familiar y autoridades municipales se mantiene como una de las principales estrategias para contener el impacto de estas problemáticas en la población del departamento.








