Diego Alberto Monroy, de 51 años, falleció el lunes 2 de junio en la Clínica La Sagrada Familia, tras permanecer varios días en estado crítico luego de ser atacado por varias personas que lo señalaron de intentar cometer un hurto en el centro de Armenia.
El hecho se registró el jueves 29 de mayo en horas de la mañana, cuando Monroy, al parecer, intentó robar a una mujer que caminaba por el centro de la ciudad. Varios ciudadanos reaccionaron de forma violenta, lo golpearon y lo dejaron gravemente herido. La Policía acudió al lugar tras el llamado de la comunidad y trasladó al hombre al centro asistencial, donde ingresó con una lesión craneoencefálica severa.
A pesar del esfuerzo médico, Monroy falleció cuatro días después. De acuerdo con las autoridades, era residente del barrio Rojas Pinilla, vivía solo y se encontraba desempleado. Además, registraba antecedentes judiciales por hurto agravado, inasistencia alimentaria, violencia contra servidor público y acto sexual violento.
El caso ha generado preocupación entre las autoridades, especialmente porque no es el primero que ocurre en circunstancias similares. Solo tres días antes, otro hombre fue golpeado por la comunidad tras ser sorprendido, presuntamente, cometiendo un hurto también en el centro de la ciudad.
Este tipo de reacciones por parte de la ciudadanía, aunque nacen de la frustración ante la delincuencia, pueden tener graves implicaciones legales y sociales. Tomar la justicia por mano propia constituye un delito y pone en riesgo no solo la vida de quien es señalado, sino también la integridad y la libertad de quienes participan en estos actos.







