El flagelo de la intolerancia en las calles sigue cobrando víctimas entre la población trabajadora. Salir a ganarse el pan de cada día se ha convertido en una actividad de alto riesgo para los comerciantes informales, quienes ahora enfrentan la agresividad desmedida de quienes transitan por el espacio público sin control alguno.
Un repudiable acto de violencia dejó a una familia sumida en la angustia y clamando por justicia. Lo que era una rutinaria jornada laboral para un humilde trabajador, terminó de forma sangrienta por culpa de una absurda discusión ajena. Un objeto contundente, lanzado en medio de un arrebato de ira por un motivo insólito, cambió su destino y lo envió directamente a luchar por su vida en una sala de urgencias.
El lamentable caso ocurrió en Medellín, donde Jorge Mario Restrepo, un querido vendedor de arepas de 58 años, fue gravemente agredido. Según los reportes, Restrepo quedó atrapado en medio de un altercado entre un vigilante y un habitante de calle, quien enfureció simplemente porque no le quisieron regalar una gorra. En su irracionalidad, el sujeto lanzó una gran piedra que impactó de lleno la cabeza del comerciante, dejándolo inconsciente en el acto.
Tras ser auxiliado, Restrepo fue remitido a la Clínica Las Américas. El parte médico es crítico: sufrió fractura de cráneo y sangrado interno, tuvo que ser operado de urgencia y hoy permanece entubado en una UCI. Gracias a la rápida reacción de la comunidad, el agresor fue capturado y trasladado a la estación de La Candelaria, mientras la familia de la víctima avanza con la denuncia para evitar que quede libre.






