Conducir por las calles de Armenia y las concurridas vías intermunicipales del departamento acaba de convertirse en un asunto de extremo cuidado. Una nueva directriz nacional ha encendido las alarmas entre miles de conductores quindianos, quienes podrían enfrentarse a uno de los castigos más severos de los últimos tiempos por cuenta de una maniobra que muchos realizan a diario casi por inercia frente a los actores más vulnerables de la vía.
El bolsillo y el privilegio de movilizarse en un vehículo automotor están en grave riesgo para quienes ignoren esta drástica medida, que tiene como único fin proteger la vida en las carreteras. Las autoridades han puesto la lupa sobre el comportamiento ciudadano y la advertencia es contundente: un solo error de cálculo no solo representará un durísimo golpe económico, sino que podría sacar a los infractores del volante hasta por una década.
El motivo de alarma para unos, y de gran alivio para el gremio pedalista local, es la recién estrenada Ley 2635 de 2026. Esta normativa castiga a los conductores que no respeten una distancia mínima de 1,50 metros al adelantar a ciclistas o usuarios de patinetas y scooters. Quienes incumplan esta separación lateral obligatoria enfrentarán una cuantiosa multa económica de $1.266.222. Además, el uso previo de las luces direccionales para avisar la maniobra de adelantamiento ahora es completamente innegociable.
El mayor impacto para una región con alta vocación y cultura ciclista como el Quindío radica en las consecuencias de un accidente. Si por no respetar este metro y medio de distancia se ocasionan lesiones o la muerte del biciusuario, al conductor se le suspenderá la licencia hasta por 10 años, sumado a las responsabilidades penales. La ley también prohíbe rotundamente a los automotores invadir los bicicarriles y obliga a los municipios a priorizar la construcción de infraestructura segura.






