Las carreteras de la región cafetera volvieron a ser el escenario de una desgarradora escena que hoy enluta a decenas de familias y aficionados al motor. Lo que estaba planeado como un fin de semana lleno de adrenalina, hermosos paisajes y compañerismo en las montañas, se transformó en cuestión de segundos en una verdadera pesadilla sobre el frío asfalto.
Un numeroso grupo de motociclistas, conformado por apasionados integrantes del club ‘Café y Asfalto’ del Quindío y otros colectivos del Tolima, emprendió una esperada travesía por el mítico alto de La Línea. Sin embargo, la alegría del recorrido se apagó de forma abrupta cuando la fatalidad se cruzó en el camino de uno de los viajeros, demostrando lo implacable que puede ser el destino en estas imponentes vías.
El fatídico siniestro tuvo lugar en el sector conocido como Curalito, en la carretera que de Cajamarca conduce a Ibagué. Allí, Carlos Arana, un entusiasta motero oriundo del vecino municipio de Sevilla, perdió la vida tras sufrir un violento choque. Según los desgarradores relatos de sus compañeros de ruta, una camioneta marca Toyota impactó fuertemente contra la motocicleta de la víctima justo en plena curva.
Las primeras versiones entregadas por quienes presenciaron la tragedia apuntan a que el vehículo implicado habría sufrido una repentina falla en su sistema de frenos, haciendo imposible evitar el brutal embate contra el motociclista. Las autoridades de tránsito y judiciales ya adelantan las respectivas investigaciones para esclarecer este lamentable accidente que hoy deja un profundo vacío en la comunidad motera.






