Armenia cerró 2025 con un nuevo saldo negativo en su crecimiento natural: por quinto año consecutivo, en la capital quindiana se registraron más defunciones que nacimientos. De acuerdo con lo informado por el Observatorio Fiscal de Armenia, basado en las Estadísticas Vitales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), durante el año se contabilizaron 2.228 nacimientos y 2.867 defunciones no fetales.
La diferencia entre ambos registros representa un saldo natural negativo de 639 habitantes, es decir, que por la dinámica exclusiva de nacimientos y muertes la ciudad perdió ese número de habitantes durante 2025. El resultado constituye, además, el saldo negativo más amplio registrado desde que el crecimiento natural de Armenia comenzó a ser deficitario en 2021. La tasa de crecimiento natural se ubicó en -2,08 por cada mil habitantes, la más baja entre las 32 capitales del país.
Una tendencia que se mantiene
El comportamiento registrado en Armenia hace parte de una transformación demográfica que también se observa en Colombia, aunque con particularidades en el Quindío. Las estadísticas vitales son utilizadas para analizar los cambios en fecundidad y mortalidad y sirven como insumo para la planeación de políticas públicas en sectores como salud, educación, vivienda, infraestructura y economía.
En el caso nacional, 2025 registró 433.678 nacimientos, 20.223 menos que en 2024, equivalente a una reducción del 4,5 %. Aunque la cantidad de nacimientos continúa disminuyendo, el ritmo de caída fue menor al observado en los años anteriores. Entre 2016 y 2025, Colombia acumuló una reducción del 33 % en el número de nacimientos anuales.
El Quindío presentó un comportamiento diferente al promedio nacional en materia de nacimientos. Durante 2025 registró un incremento de 1,3 % frente a 2024, convirtiéndose en uno de apenas cuatro departamentos del país que reportaron un aumento, junto con Guainía, Tolima y La Guajira. El dato resulta relevante porque el departamento había registrado una caída de 11,7 % entre 2023 y 2024.
La fecundidad también está cambiando
El comportamiento de los nacimientos está relacionado con una reducción sostenida de la fecundidad. En Colombia, la tasa general de fecundidad llegó en 2025 a 30,9 nacimientos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 49 años, el nivel más bajo de la última década.
La tasa disminuyó 1,7 puntos frente a 2024 y acumuló una reducción del 40,3 % desde 2016, cuando se ubicaba en 51,8 nacimientos por cada 1.000 mujeres. El descenso se presentó en todos los grupos de edad, aunque las mayores reducciones entre 2024 y 2025 correspondieron a las mujeres de 20 a 24 años, con -3,4 nacimientos por cada 1.000, y al grupo de 15 a 19 años, con -3,0.
Otro cambio demográfico identificado es el desplazamiento de la mayor fecundidad hacia edades más avanzadas. En 2025, en Colombia, Bogotá y 20 departamentos, la tasa específica de fecundidad más alta pasó al grupo de 25 a 29 años, cuando históricamente se había concentrado entre los 20 y 24 años. El informe relaciona este comportamiento con el aplazamiento de la maternidad y con una mayor participación de las mujeres en la educación superior y el mercado laboral.
En el Quindío, sin embargo, el cambio todavía no se ha completado. En 2025, el grupo de 20 a 24 años registró la tasa específica de fecundidad más alta, con 49,7 nacimientos por cada 1.000 mujeres, seguido por el grupo de 25 a 29 años, con 47,8. La diferencia entre ambos grupos fue de apenas 1,9 puntos.
El Quindío registra la mayor tasa de mortalidad del país
Mientras los nacimientos disminuyen, el comportamiento de las defunciones refleja otra característica estructural del departamento. En 2025, el Quindío registró una tasa bruta de mortalidad de 8,5 defunciones por cada 1.000 habitantes, la más alta del país por segundo año consecutivo.
La cifra aumentó frente al 8,0 registrado en 2024 y se ubicó muy por encima del promedio nacional, que fue de 5,3 defunciones por cada 1.000 habitantes. También superó las tasas de los otros dos departamentos del Eje Cafetero: Risaralda registró 7,4 y Caldas 6,7. La brecha entre el Quindío y el promedio nacional pasó de 2,8 puntos en 2024 a 3,2 puntos en 2025.
Parte de esta situación puede ser atribuida a la estructura demográfica del departamento, caracterizada por un mayor envejecimiento de la población. Una población con mayor proporción de adultos mayores tiende a presentar una mayor prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas, factores que inciden directamente en las tasas de mortalidad.
Entre las principales causas de muerte aparecen las enfermedades isquémicas del corazón, seguidas por las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores y las enfermedades cerebrovasculares. En el ámbito nacional, la enfermedad isquémica del corazón alcanzó una tasa de 92,7 defunciones por cada 100.000 habitantes durante 2025.
El informe también identifica otros indicadores que requieren atención. Los homicidios se ubicaron como la cuarta causa de muerte, con una tasa de 28,2 por cada 100.000 habitantes, superior a la registrada en 2024, que fue de 26,9. Las infecciones respiratorias agudas, con una tasa de 22,7, ocuparon el quinto lugar y alcanzaron el registro más alto desde 2016.
Un reto para la planeación de Armenia
El escenario demográfico plantea desafíos que van más allá del número de habitantes. Una menor cantidad de nacimientos significa, a futuro, cambios en la demanda de servicios educativos, mientras que una población cada vez más envejecida implica mayores necesidades en materia de salud, cuidado y protección social.






