Una cámara de seguridad instalada en el sector del Mirador La Secreta, en la ciudad de Armenia, captó un momento que pudo convertirse en una tragedia. A las 10:00 de la mañana de este martes 29 de abril, un motociclista, que se movilizaba con un acompañante y un bebé en brazos, perdió el control del vehículo y los tres cayeron violentamente al piso.
En las imágenes se observa cómo el conductor, tras perder el equilibrio, intenta estabilizar la moto colocando un pie sobre la vía, pero no logra evitar la caída. Lo más alarmante es que el menor no contaba con ninguna protección, exponiéndolo a un riesgo altísimo que por fortuna no terminó en una fatalidad.
Testigos del hecho aseguraron que los tres ocupantes del vehículo sufrieron lesiones menores, aunque el incidente generó gran preocupación entre los vecinos del sector, quienes hicieron un llamado urgente a la responsabilidad en la vía.
Aunque el Código Nacional de Tránsito en Colombia no prohíbe explícitamente el transporte de menores en motocicleta ni establece una edad mínima, son las autoridades municipales, distritales o departamentales las encargadas de reglamentar esta situación dentro de sus territorios. En todo caso, dicha regulación debe estar alineada con la norma general, lo que deja un amplio margen de interpretación, que en muchos casos termina en decisiones peligrosas como esta.
Desde Quindío Noticias hacemos un llamado urgente a la conciencia ciudadana. No se trata solo de evitar una multa o cumplir una norma, se trata de proteger la vida, especialmente la de quienes no tienen cómo defenderse. Un bebé de brazos no tiene la fuerza ni los reflejos para protegerse en una caída, y exponerlo a un accidente en moto sin ninguna protección es, sencillamente, un acto de total irresponsabilidad.
En este caso, la fortuna quiso que las consecuencias no fueran fatales. Pero pudo ser diferente. Bastaba un golpe en la cabeza, una mala caída o un vehículo pasando cerca para convertir este hecho en una tragedia que estaría lamentando todo el país.
La seguridad vial empieza con decisiones responsables. No pongamos en riesgo lo más valioso por imprudencias evitables. Un segundo de descuido puede marcar una vida para siempre.







