El departamento del Quindío solo ha experimentado diez días de la temporada invernal que se prevé hasta finales de noviembre. Un cambio de clima justo luego de más de dos meses en los que se sintieron intensos calores y afectaciones a nivel ambiental.
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Sin embargo, en solo dos semanas, varios municipios del territorio cafetero ya han presentado numerosas consecuencias a causa de los fuertes aguaceros, vientos y granizo. La localidad de Córdoba, por ejemplo, tuvo grandes pérdidas de cultivo agrícola luego de una tempestad que acabó con más de 10 hectáreas de mora avaluados en 70 millones de pesos según uno de los afectados.
Óscar Acosta, una de las víctimas, contó que fueron siete predios afectados en la vereda Media Cara, ubicada a una hora del casco urbano de la localidad. “Estábamos a puertas de recibir la cosecha, pero debido a una fuerte granizada todos los cultivos quedaron mal, ya quedamos sin qué trabajar.”, explicó.
El alcalde de Córdoba, Guillermo Andrés Valencia, dijo que aún se continúan haciendo los respectivos barridos de la mano de la secretaria de agricultura departamental para proponer acciones concretas a las 15 familias afectadas. La vereda Bellavista y Guayaquil Alto también resultaron perjudicados.
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“Hemos detectado que son familias que no invirtieron en cultivos de su propio pecunio, sino que pidieron prestamos al Banco Agrario. Eso quiere decir que luego de esta granizada que les acabó con todo pues se quedaron sin sustento propio y fuera de eso sin cómo pagar las cuotas de la deuda.”, comentó.
Faber Mosquera, director de la Unidad de Gestión del Riesgo y de Desastres, informó que hasta la fecha se han registrado 90 milímetros de lluvia de los 110 presupuestados y se han reportado afectaciones de tipo eléctrico, de cobertura y por caída de árboles en municipios como Armenia, Montenegro, Calarcá y Génova. En este último, el día de ayer una familia tuvo que recibir ayuda humanitaria por destechamiento en la vivienda.
La mayor preocupación existe sobre en el lado cordillerano ya que, según Mosquera, la tierra empieza a cargarse de humedad y hay sectores de riesgo que puede aumentar su amenaza por remoción en masa. Es por eso que cada municipalidad ha empezado a trabajar en articulación con la UDGERD para estar preparados ante cualquier eventualidad.
“Hemos trabajado mucho con gestión del riesgo para que la gente esté tranquila sin embargo sabemos que con estos inviernos que se vienen va a hacer muy duro que haya una tranquilidad absoluta porque el invierno que ha golpeado la cordillera en los últimos cuatro años ha sido muy fuerte.”, agregó Valencia.
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Se espera que para los próximos días las precipitaciones sean mayores a las que se han venido percibiendo en el departamento.







