La conectividad aérea es vital para Colombia, especialmente considerando que el presidente Gustavo Petro ha propuesto que las divisas generadas por el turismo deberían sustituir a las del petróleo. Sin embargo, es preocupante que exista un problema estructural en el suministro de combustible para aviones, justo cuando las aerolíneas están en proceso de expansión en el país.
A pesar de la salida de aerolíneas como Ultra y Viva del mercado doméstico, el sector aéreo ha mostrado un notable crecimiento en el último año. Otras compañías han absorbido la mayoría de los aviones de Viva, como Latam, que sumó 10 aeronaves, y Jetsmart, que inauguró nuevas rutas nacionales. Además, ha habido un incremento significativo en los vuelos internacionales, con Cartagena añadiendo 7 frecuencias internacionales en 2024.
Esto ha llevado a un aumento en la demanda de Jet A1, el combustible de aviación que produce Ecopetrol, el único proveedor autorizado en Colombia, ya que el Jet A no está permitido en el país. El crecimiento en rutas y frecuencias requiere más combustible para aviones, y durante el primer semestre de 2024, las frecuencias nacionales directas promediaron 5.566 por semana, un 6% más que el mismo periodo del año anterior. Solo en junio, el incremento fue del 19% en comparación con 2023, aunque todavía es un 1% menor en comparación con 2022, según Anato y Procolombia.
Este aumento también se refleja en la conectividad internacional, donde durante la temporada de mitad de año (junio y julio) hubo un promedio de 1.423 frecuencias internacionales semanales directas, lo que representa un crecimiento del 13% respecto al mismo periodo de 2023. Actualmente, la oferta semanal de asientos es de 264.883, un aumento del 15%.






