La reciente presentación de cifras sobre la seguridad en Armenia por parte de la Alcaldía ha generado un debate entre la administración municipal y la percepción de la ciudadanía. Mientras las autoridades aseguran que la criminalidad ha disminuido, muchos habitantes expresan su preocupación por lo que consideran un incremento de la inseguridad en las calles y carencia de autoridad en el municipio.
En el más reciente Consejo de Seguridad de Armenia, las autoridades presentaron datos que, según ellos, reflejan una mejora en la situación de seguridad en la ciudad. Entre los indicadores destacados se encuentran:
Lesiones personales: reducción del 43%.
Hurto a personas: reducción del 20%.
Hurto a comercios: reducción del 59%.
Hurto a residencias: reducción del 6%.
Hurto de motocicletas: reducción del 19%.
Hurto de automotores: reducción del 50%.
El secretario de Gobierno, Carlos Arturo Ramírez Hincapié, explicó que estas cifras son el resultado de la implementación de la estrategia de seguridad conocida como ‘Microcuadrantes’. Según el funcionario, este modelo ha fortalecido la vigilancia especialmente en el centro de la ciudad, donde gestores de seguridad realizan labores de regulación del comercio informal y asistencia a personas en situación de calle.
Por su parte, el alcalde James Padilla manifestó que, además de la reducción en los delitos, se ha logrado una mejora en la convivencia ciudadana. “Los datos son alentadores y muestran que nuestras estrategias están funcionando. Sin embargo, seguiremos reforzando la presencia policial para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos”, expresó el mandatario.
La percepción ciudadana: una realidad distinta
A pesar de estos informes oficiales, el sentir de muchos armenios parece ser distinto. Diversas personas consultadas por este medio manifestaron que la inseguridad sigue siendo uno de los principales problemas en la ciudad. “Es difícil creer en esas cifras cuando uno sigue viendo robos en el sector y tantos asesinatos en los últimos meses en la ciudad”, comentó Mónica Ramírez, residente del centro.
En redes sociales, varios ciudadanos han expresado que no perciben una reducción real de la inseguridad y que sienten temor al transitar por ciertos sectores de la ciudad, especialmente en horas de la noche. Para algunos líderes comunitarios, el problema no radica solo en los delitos, sino en la falta de una estrategia de gobierno real que sea integral que incluya no solo el centro, sino también los barrios periféricos.
El consumo de sustancias psicoactivas a plena luz del día y frente a la mirada impotente de la comunidad se ha vuelto una escena común en parques, zonas comerciales y espacios públicos estratégicos, sin que las autoridades tomen acciones contundentes para frenar este problema. La creciente presencia de habitantes de calle, muchos de ellos involucrados en comportamientos agresivos o en actividades delictivas menores, incrementa aún más la sensación de inseguridad. Para la mayoría de ciudadanos, estas situaciones no solo reflejan un abandono evidente por parte de la administración municipal, sino también la falta de estrategias efectivas para recuperar el control del espacio público y garantizar condiciones mínimas de seguridad en la ciudad.
El sociólogo Jorge Pérez, experto en temas de seguridad urbana, señaló que muchas veces las cifras oficiales no logran reflejar la percepción ciudadana porque los delitos pueden estar subregistrados o porque, aunque disminuyan ciertos delitos, otros se mantienen constantes o incluso aumentan. “La percepción de inseguridad no depende únicamente de los datos estadísticos, sino también de lo que las personas experimentan en su día a día y lo que escuchan en sus comunidades”, explicó.
La disparidad entre los informes oficiales y la percepción ciudadana pone en evidencia la falta de confianza de los ciudadanos en la administración liderada por James Padilla García. Aunque los datos presentados por la Alcaldía de Armenia apuntan a una reducción en varios delitos, la voz de la comunidad en las calles y las redes sociales es que la ciudad va cada vez peor.
Por ahora, la controversia sigue abierta: mientras desde la administración municipal celebran la reducción de ciertos indicadores delictivos, otros continúan sintiendo que la seguridad sigue siendo una asignatura pendiente en Armenia.







