La angustia y la incertidumbre que atormentaban a una familia desde hace más de 20 días terminaron de la peor manera imaginable. Lo que comenzó como un simple favor de rutina en compañía de un vecino que apenas conocían, se transformó en un oscuro misterio que mantuvo en vilo a toda una población acostumbrada a convivir con la violencia.
Las severas inconsistencias en los relatos y la repentina fuga del único testigo encendieron las alarmas de inmediato. Mientras las organizaciones de derechos humanos clamaban por una búsqueda urgente, un macabro hallazgo a pocos minutos del casco urbano confirmó el doloroso final que tanto temían sus seres queridos.
El escalofriante desenlace tuvo lugar en el sector de La Chinca, en Anorí (Antioquia). Allí fue encontrado en alto estado de descomposición el cuerpo del líder social y comunicador Julián Hincapié, desaparecido desde el 10 de septiembre. Aunque se aguardan pruebas técnicas, su pareja logró identificarlo por la ropa y una platina que tenía en un pie.
Hincapié había salido hacia la vereda Las Lomitas junto a un vecino para llevar un insumo de minería. El sujeto regresó solo, dio versiones contradictorias y días después huyó del pueblo. Este crimen estremece a un municipio sitiado por grupos armados y agrava las cifras de la FLIP, que sitúa a Antioquia como la segunda región más letal para la prensa.


