Las reglas del juego para los máximos jefes del crimen organizado en Colombia acaban de cambiar de forma drástica. Lo que antes significaba largos y burocráticos procesos, hoy se ha convertido en una vía rápida hacia las temidas cortes extranjeras, desatando un verdadero terremoto en las cúpulas de la mafia.
El mensaje desde el alto gobierno es absolutamente claro: no habrá zonas de confort en el territorio nacional. En tiempo récord, la herramienta judicial más temida por los criminales ha sido reactivada a toda marcha, alcanzando cifras inéditas y enviando un ultimátum a quienes creían que la justicia internacional tardaría en tocar a sus puertas.
El presidente Abelardo De la Espriella ha firmado la sorprendente cifra de 105 extradiciones en apenas 53 días de mandato, consolidando un promedio histórico de dos envíos diarios. Esta agresiva estrategia de cooperación internacional ya tocó a temidos líderes criminales, algunos de los cuales habían estado vinculados previamente a mesas de diálogo.
El golpe más reciente fue la entrega material a EE. UU. de alias ‘Araña’, cabecilla de los Comandos de la Frontera, a quien le seguirán muy pronto alias ‘Mocho Olmedo’ y ‘Muñeca’. El Gobierno advirtió que criminales prófugos de alta peligrosidad, como alias ‘HH’ y ‘Pinocho’, correrán exactamente la misma suerte en cuanto sean capturados.






