El corazón de La Tebaida late con tristeza tras confirmarse que entre las diez víctimas del trágico accidente ocurrido el pasado sábado 24 de mayo en el puente helicoidal de Calarcá se encontraba Alejandro Villada Ospina, un joven lleno de vida, talento y sueños, que dejó una huella imborrable en su comunidad.
Alejandro, quien hacía parte del área administrativa de la Universidad Alexander von Humboldt, era mucho más que un funcionario universitario. Era fotógrafo, creador digital, instructor de porras y apasionado del BMX. Un joven comprometido, creativo y entusiasta, cuya energía positiva se sentía donde estuviera. Desde las aulas hasta las pistas, desde las gradas hasta los escenarios, Alejandro era el alma que impulsaba, animaba y acompañaba a muchos a alcanzar sus propios sueños.
Pero sobre todo, Alejandro era padre. Su hija, de apenas cinco años, era el centro de su mundo. Hoy su ausencia deja un vacío inmenso, no solo en su hogar, sino también en los corazones de quienes lo conocieron como el ‘tío’, apodo con el que lo llamaban con cariño las niñas y jóvenes a quienes entrenó en porrismo.
Las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida de quienes compartieron con él sus logros, esfuerzos y triunfos deportivos. “Gracias por dejarnos hacer parte de TIWAR ALL STAR”, escribió una de sus alumnas. “Te recordaremos por cada sonrisa, alegría y todo lo bonito que hiciste por este equipo”.
Otra madre de familia también le dedicó palabras desde el alma: “Gracias, Alejo (tío), por el amor al deporte, por tu disciplina, por enseñarle a mis hijas el verdadero significado de la amistad. Hoy soñaste más alto, y te encontrarás con tus amigos y con mi nana. Sé que no dejarán de hacer piruetas y de seguir siendo los mejores porristas. Gracias, tío, vuela alto”.
Hoy, La Tebaida, el Quindío y la Universidad Von Humboldt lloran su partida, pero también celebran la vida que vivió, lo que entregó, y la luz que dejó encendida en cada una de las personas a las que tocó con su paso por este mundo.







