Las manifestaciones convocadas en Francia con motivo del Día Internacional del Trabajador culminaron este miércoles en serios enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, particularmente en ciudades como París y Lyon. Las protestas, organizadas por las principales centrales sindicales del país, buscaban visibilizar demandas en favor de la justicia social, la paz internacional y la oposición al avance de la extrema derecha en Europa.
En la capital francesa, la marcha fue liderada por Sophie Binet, secretaria general de la Confederación General del Trabajo (CGT), quien llamó a enfocar el debate político en los temas sociales. La movilización, sin embargo, degeneró en disturbios cuando grupos radicalizados comenzaron a levantar barricadas y enfrentarse con la Policía. Las fuerzas del orden respondieron con gases lacrimógenos y detenciones para dispersar a los participantes más violentos.
En Lyon también se reportaron escenas de tensión, con lanzamientos de objetos y la intervención de la Policía antidisturbios. Algunos manifestantes intentaron devolver los botes de gas lacrimógeno, intensificando los choques.
El Ministerio del Interior informó que más de 2.000 agentes fueron desplegados en París para garantizar la seguridad y prevenir actos violentos. Al cierre del día, se registraron al menos 72 arrestos en todo el país, 52 de ellos en la capital, y varios heridos leves entre policías y manifestantes.
Estas protestas reflejan el clima de tensión social que vive Francia en medio de debates sobre reformas laborales y pensiones, así como el creciente temor al avance de corrientes políticas extremistas en Europa.







