Este cuatrienio muchas son las reformas que el presidente de la República, Juan Manuel Santos, deberá tramitar de la mano del Congreso, si quiere cumplir con el plan de gobierno que lo reeligió.
Las necesidades son varias y van desde la ineficiencia de la justicia, la crisis del sistema de salud y la calidad en la educación, que según pruebas internacionales está empeorando, hasta el ya evidente desgaste del sistema electoral del país.
Aunque en términos generales la Unidad Nacional tiene las mayorías en la Cámara de Representantes con 92 congresistas y en el Senado con 47, las cuentas para la segunda célula no serían tan sencillas para el Presidente.
Pese a que la oposición sólo llega a 29 senadores (19 del uribismo, 5 del Polo y 5 ‘verdes’), hay una zona ‘gris’ que estaría integrada por Opción Ciudadana y los Conservadores, quienes aún no han definido oficialmente el bando para el que jugarán.
Precisamente, solo entre esas dos colectividades suman 24 senadores, que en caso de adherirse a la oposición podrían lograr las mayorías y cambiarle los planes al Mandatario, por lo que según analistas “el clientelismo” será determinante.
“A pesar de que se presentan esas zonas grises el Gobierno sabe cómo lograr gobernabilidad. Aquí y en cualquier gobierno del mundo existe la representación burocrática, algo que no es fácil de ignorar para los congresistas que se han acostumbrado a trabajar así más que por cualquier ideal”, explicó Julio Acelas, politólogo.
En igual sentido se pronunció Marcela Prieto, directora del Instituto de Ciencia Política, ICP, quien además señaló que “la gobernabiliad en el Congreso depende de qué tanto clientelismo haya y la representación que tengan en el Ejecutivo los congresistas. Colombia es un país presidencialista y tiene recursos como los cupos indicativos que se terminan convirtiendo en herramientas para persuadir”.
En esta medida, los dos analistas señalaron que las colectividades que aún no han definido la posición que asumirán podrían mover sus posiciones dependiendo “del postor”.
“El caso del Partido Conservador es muy particular porque una gran mayoría de congresistas jamás se apartaron de Santos y lo acompañaron en toda su campaña. La fracción que se fue con Zuluaga es la que sería maleable, igual sucedería con el sector de Opción Ciudadana que se fue con el uribismo”, precisó Acelas.
Sin embargo, la posibilidad de variar posiciones dependiendo de las reformas que se tramiten también estaría a la orden del día.
“Tal y como se dio la campaña, si se logra el acuerdo con las Farc y el ELN y se refrendan, el Polo y Alianza Verde apoyarán esas iniciativas. Igualmente esos sectores podrían terminar conformando un bloque junto al uribismo en temas como las reformas a la justicia y la educación”, concluyó Prieto.
Adicionalmente, Santos tendría que lidiar con un fuerte control político que sería liderado por las oposiciones que tendrá este cuatrienio.
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