La tranquilidad de las calles del Quindío volvió a verse abruptamente interrumpida por el ensordecedor sonido de las balas. Lo que parecía ser el cierre de una jornada cotidiana y apacible en uno de los municipios más emblemáticos de la región, se transformó en una escena de terror que hoy tiene a una comunidad entera exigiendo respuestas a las autoridades y clamando por mayor seguridad frente a la ola de violencia.
Los habitantes del sector aún no logran asimilar la rapidez y la frialdad con la que actuó la criminalidad a escasos metros de sus propios hogares. El desconcierto y el pánico se apoderaron de los transeúntes cuando, en medio de la vía pública, un acto de violencia extrema desató el caos absoluto. La confusión del momento fue el escenario perfecto para que el responsable de este aterrador hecho lograra escabullirse impunemente, dejando tras de sí un rastro de sangre y dolor.
El trágico suceso se registró en el barrio Llanitos de Guaralá, en la Villa del Cacique (Calarcá, Quindío), donde Héctor Fabio Henao García, de 42 años, fue víctima de un ataque sicarial. Según el relato de los testigos, pasadas las 6:30 p. m. del jueves 24 de septiembre, Henao García transitaba cerca de su vivienda en la manzana 46 cuando un sujeto desconocido lo interceptó y, sin mediar palabra alguna ni darle tiempo de reacción, le disparó en repetidas ocasiones.
Mientras el agresor huía con rumbo desconocido aprovechando la desesperación ciudadana, Héctor Fabio fue auxiliado de inmediato y trasladado de urgencia hacia el hospital La Misericordia de Calarcá. Lamentablemente, pese a los esfuerzos de los médicos de turno, los daños causados por los proyectiles resultaron fatales y minutos después de su ingreso se confirmó su deceso. La Policía Nacional acordonó la escena e inició labores de vecindario para dar con el asesino, mientras criminalística se encargó de la inspección y el traslado del cuerpo a la morgue local.






