El horror no terminó con los disparos. Horas después del brutal asesinato de la influencer Valeria Márquez, ocurrido en plena transmisión en vivo desde su peluquería en Zapopan, Jalisco, un nuevo hecho estremeció a quienes la conocían: un ramo de flores fue entregado en el lugar del crimen, dirigido a ella, cuando ya había sido asesinada.
El misterioso envío llegó al salón Blossom The Beauty Lounge, propiedad de la joven, y de inmediato despertó temor y desconcierto entre sus allegados. Para muchos, no se trató de un simple gesto de condolencia, sino de un mensaje perturbador, quizás enviado por el mismo autor del crimen o por alguien relacionado con él.
Valeria fue asesinada a tiros por un hombre que, minutos antes del ataque, le había entregado un café y un peluche en nombre de un supuesto admirador. La joven, que estaba en transmisión en vivo, recibió los obsequios con aparente normalidad. Luego, ese mismo sujeto regresó armado y le disparó frente a la cámara, desatando una tragedia que fue vista en tiempo real por sus seguidores.
La frase que Valeria pronunció poco antes de morir —“me van a matar”— cobra aún más fuerza con la llegada posterior de las flores. ¿Un acto de burla? ¿Una amenaza encubierta? ¿Una firma macabra? Las autoridades investigan quién envió el nuevo regalo, que hasta ahora solo alimenta el misterio y el miedo alrededor del caso.
La Fiscalía de Jalisco avanza en la investigación del crimen como feminicidio, pero este último gesto ha sembrado más preguntas que respuestas. Hoy, el ramo de flores abandonado sobre el mostrador de la peluquería no es símbolo de afecto, sino un mensaje siniestro que, en medio del dolor, hiela la sangre.






