Una noche de celebración terminó en tragedia para Jaime Esteban Moreno Jaramillo, estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de los Andes, quien perdió la vida tras ser brutalmente agredido a la salida de una discoteca en el norte de Bogotá durante la madrugada del 31 de octubre.
Según el reporte oficial, el joven fue interceptado por un grupo de personas disfrazadas cuando abandonaba el establecimiento Before Club, ubicado en la calle 64 con carrera 15. En medio de un cruce de palabras, uno de los agresores lo golpeó por la espalda, derribándolo al suelo, donde recibió varias patadas en la cabeza. Las heridas fueron tan graves que, pese a la atención médica recibida en el Hospital Simón Bolívar, falleció horas después por un trauma craneoencefálico severo.
La Policía Metropolitana de Bogotá capturó en las horas siguientes a tres personas: Juan Carlos Suárez Ortiz, Kaleidymar Paola Fernández Sulbarán y Bertha Parra Torres. Sin embargo, solo Suárez, estudiante de Ingeniería Mecánica en la misma universidad, continúa detenido mientras la Fiscalía General de la Nación avanza en la investigación por homicidio agravado. Las dos mujeres fueron dejadas en libertad por falta de pruebas.
El abogado de la familia, Camilo Rincón, aseguró que “esto no fue una riña, como se quiso hacer ver al principio, sino un ataque directo y violento”. Según testimonios, uno de los agresores —aún no identificado— habría dado el golpe fatal. Las cámaras de seguridad del sector y del interior del bar son ahora pieza clave para esclarecer lo ocurrido.
La Universidad de los Andes lamentó profundamente el hecho y expresó su solidaridad con la familia del joven. “Acompañamos con todo nuestro afecto y apoyo a sus seres queridos en este momento de inmenso dolor”, expresó la institución.
Durante las exequias, realizadas el lunes 3 de noviembre en la Parroquia Cristo Rey, familiares, compañeros y amigos recordaron a Jaime Esteban como un joven disciplinado, apasionado por el ajedrez y símbolo de esfuerzo y talento. Su hermano David lo describió como “el hermano que todo el mundo debería tener”.
El caso continúa bajo investigación, mientras la familia y la comunidad universitaria claman justicia y verdad por el crimen que apagó la vida de un joven de 20 años, cuyo futuro prometía tanto como el dolor que hoy deja su partida.







