En un fallo histórico que redefine su panorama jurídico, el Tribunal Superior de Bogotá ha emitido una decisión de segunda instancia que absuelve de manera total y plena al expresidente del Fondo Nacional del Ahorro (FNA), Ricardo Arias Mora. La sentencia revoca la condena que existía en su contra, poniendo fin a un proceso judicial que se prolongó por casi una década y que, según el tribunal, no contó con pruebas suficientes para demostrar responsabilidad penal.
La decisión de la Sala Penal se suma a los conceptos previos de la Procuraduría y la Contraloría, que ya habían señalado la inexistencia de irregularidades en la actuación del exfuncionario. Con este veredicto, Arias Mora logra la restauración definitiva de su honra tras 9 años, 11 meses y 8 días de escrutinio legal por la compra de una sede para la entidad estatal, proceso que él siempre calificó como una “prueba de rigor y transparencia”.
A través de un sentido comunicado, Arias Mora expresó su agradecimiento a Dios y a su núcleo familiar por el apoyo incondicional durante este periodo. “La verdad puede tardar, pero siempre llega”, manifestó el líder político, quien destacó que, a pesar del profundo impacto personal y profesional que supuso el caso, mantuvo siempre su confianza en las instituciones y la ley.
El fallo resalta que no se evidenció un interés indebido en la celebración de contratos, desestimando los cargos que en el pasado empañaron su gestión. Esta resolución judicial no solo cierra un capítulo crítico en la vida de Arias Mora, sino que también deja sin piso las acusaciones que lo vincularon a un presunto detrimento patrimonial durante su paso por el FNA.
Con la contundente frase “¡La pausa ha terminado!”, el ingeniero quindiano anunció su regreso a la vida pública y al servicio ciudadano. Arias Mora enfatizó que inicia esta nueva etapa sin sentimientos de revancha ni rencor, movido únicamente por el deber de servir a Colombia desde la legitimidad y la integridad profesional que le han sido devueltas por la justicia.
Este pronunciamiento del Tribunal de Bogotá marca el cierre definitivo de un proceso que se convirtió en un referente de la justicia colombiana por su duración y complejidad. Ricardo Arias Mora se prepara ahora para retomar sus actividades bajo una libertad jurídica absoluta, reafirmando su compromiso con la verdad y la construcción de un país más justo







