Las autoridades del Valle del Cauca confirmaron este miércoles 13 de mayo el hallazgo de dos cuerpos sin vida que corresponderían a Mireyda Ordóñez Ortiz, de 35 años, y a su hijo Camilo Alejandro Meneses Ordóñez, de 11 años, quienes habían sido reportados como desaparecidos desde el pasado 19 de abril en el corregimiento San Antonio de Los Caballeros, zona rural del municipio de Florida.
El hallazgo se produjo en el patio de la vivienda donde residían madre e hijo, luego de que familiares, vecinos y líderes sociales retomaran las labores de búsqueda tras varias semanas de incertidumbre. Según versiones entregadas por habitantes del sector, fuertes olores provenientes del predio despertaron sospechas y motivaron a varias personas a inspeccionar la zona donde funcionaba un gallinero.
Janeth Rivera, líder social del corregimiento y una de las personas que acompañó la búsqueda, relató cómo se produjo el descubrimiento. “Llegamos a esperar a la familia de Mireyda, ellos llegaron tarde porque venían desde Santander de Quilichao. Nos dividimos en dos grupos para buscarlos y con otro compañero comenzamos a cavar en una parte donde había un gallinero. Desafortunadamente encontramos un pie y una mano, y ahí dimos aviso a la Policía y al CTI de la Fiscalía”, narró.
Otra habitante del sector aseguró que una de las personas que participaba en la búsqueda tuvo la intuición de revisar el patio de la vivienda. “Entró directamente a ese punto, comenzó a escarbar y ahí apareció un piecito. En ese momento llamaron a las autoridades”, relató la mujer.
Tras el hallazgo, unidades del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y de la Policía Judicial del Valle del Cauca se desplazaron hasta el inmueble para realizar la inspección técnica de los cuerpos y recolectar material probatorio que permita esclarecer el doble homicidio.
Las autoridades manejan como principal hipótesis la posible responsabilidad de Marco Antonio Ramírez Alzate, de 26 años, expareja sentimental de Mireyda y padrastro del menor. El hombre fue encontrado muerto la semana pasada en la vereda Palmichal, zona rural del municipio de Santander de Quilichao, en el norte del Cauca, con una herida causada por arma de fuego tipo escopeta.
Según información conocida por medios regionales, Ramírez Alzate habría atravesado episodios de depresión y ansiedad. Ahora los investigadores intentan establecer si el hombre habría asesinado a la mujer y al niño tras la ruptura de la relación sentimental.
Durante los 25 días de búsqueda, familiares, vecinos y organismos de socorro adelantaron recorridos por distintas zonas rurales del municipio con apoyo de drones, perros especializados y jornadas comunitarias. La desaparición de Mireyda y Camilo movilizó a toda la comunidad, que realizó caminatas, cadenas de oración y manifestaciones públicas exigiendo respuestas sobre su paradero.
“Nunca se había visto algo así en este corregimiento. Estamos consternados. Desde el primer momento nos unimos a la familia y recorrimos cada lugar con la esperanza de encontrarlos vivos”, expresó la líder social Janeth Rivera.








