El gerente del Hospital Mental de Filandia, Juan Carlos Patiño, habló sobre el preocupante y creciente impacto que el consumo de sustancias psicoactivas está teniendo en la salud mental del Quindío. Según explicó, el departamento presenta actualmente cifras alarmantes que lo ubican entre los primeros lugares a nivel nacional en esta problemática, a pesar de su tamaño territorial.
“Hoy, el consumo de marihuana es el principal motivo de consulta entre los hombres, y otro factor recurrente en la hospitalización masculina es la cocaína”, señaló el directivo. Indicó que el fenómeno ha crecido de forma sostenida en la última década, afectando no solo la estabilidad emocional de los pacientes, sino también la capacidad de respuesta del sistema de salud mental en la región.
El Hospital Mental ha identificado que muchos jóvenes están consumiendo sustancias que no corresponden a lo que creen estar comprando.
Un joven cree estar consumiendo cocaína, pero en realidad puede estar ingiriendo mezclas con otros químicos que generan daños mentales más severos y complejos de tratar.
Esta situación ha motivado la creación de alianzas con instituciones como la Universidad Alexander Von Humboldt y la Universidad Tecnológica de Pereira para avanzar en estudios de caracterización y análisis.
Además, el hospital hizo la inmersión en escenarios donde puede generar impacto, como en fiestas electrónicas y eventos juveniles, con campañas pedagógicas para prevenir que una mala decisión termine en una tragedia personal. “Estamos trabajando de la mano con la Gobernación del Quindío y los municipios, porque esta es una tarea de todos”, agregó.
El llamado es claro: el consumo de drogas en el Quindío no solo representa un problema de seguridad, sino una crisis de salud pública que está deteriorando progresivamente el bienestar mental de los quindianos, especialmente de la población joven masculina.







