Un nuevo hostigamiento armado encendió las alarmas en el norte del Valle del Cauca y, de paso, en el departamento del Quindío. En la tarde del pasado domingo 31 de agosto, hacia las 4:30 p. m., integrantes del Frente 57 “Yair Bermúdez”, disidencia de las Farc, atacaron la Subestación de Policía del corregimiento San Antonio, municipio de Sevilla, dejando como saldo tres patrulleros heridos.
El hecho ocurrió en una zona de alta sensibilidad para la seguridad regional, pues Sevilla se ubica en cercanías a los límites del Quindío y el Tolima, en el corredor que conecta con Caicedonia y el corregimiento de Barragán, pasos naturales hacia los municipios cordilleranos de Génova y Córdoba.
Los uniformados fueron atacados con disparos de fusil y lanzamiento de granadas de fragmentación, aunque las heridas reportadas no revisten gravedad. Aun así, la acción armada confirma la fuerte presencia del Frente 57 en la zona, grupo que busca disputarle el control territorial al GAO-r Ismael Ruiz, con influencia desde el sur del Tolima.
En el Quindío, el ataque genera un creciente temor entre las comunidades de Córdoba, Génova y Pijao, que ven con preocupación la cercanía de la confrontación armada. Ese miedo se intensifica porque apenas la semana pasada fue hallado un cilindro bomba en la vía que conduce a Córdoba, Quindío, lo que evidencia la vulnerabilidad de la cordillera central como corredor estratégico de los grupos ilegales.
Autoridades de Policía y Ejército en el Valle reforzaron la presencia militar en la zona y mantienen coordinación con la Policía Quindío y el Batallón de Alta Montaña con sede en Génova, ante el riesgo de nuevas incursiones armadas. Sin embargo, la comunidad insiste en que los hechos recientes son una señal alarmante de que la violencia se sigue acercando peligrosamente a los municipios cordilleranos del Quindío.







