En Colombia, 8,4 millones de personas, es decir, el 16,1% de la población, aún vive en condición de pobreza energética, de acuerdo con la segunda edición del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE) presentado este 31 de octubre por Promigas en Cali. No obstante, el informe resaltó un progreso en el último año: 314.510 personas lograron superar esta situación, reduciendo la pobreza energética del 16,9% en 2022 al 16,1% en 2023, lo que representa una mejora de 0,8 puntos porcentuales.
El presidente de Promigas, Juan Manuel Rojas, enfatizó que el IMPE ha permitido identificar dónde se ubican las principales brechas energéticas en el país. “Este camino recorrido con el IMPE nos ha permitido identificar dónde están las mayores brechas en materia de pobreza energética y cómo podemos actuar para reducirlas. Nuestra meta no es solo conectar hogares con energía, sino asegurar que esa energía se transforme en bienestar para las personas”, afirmó Rojas. Añadió que uno de los mayores desafíos actuales es conectar la “última milla” para garantizar un desarrollo energético justo y sostenible, con especial enfoque en territorios vulnerables.
El informe también reveló que el acceso a internet mejoró significativamente en el último año, ya que la privación de este servicio pasó del 38,3% al 33,8% de la población. Sin embargo, persistieron retos importantes en otras áreas: la calidad de la energía eléctrica, el acceso a energéticos adecuados para cocinar, y la tenencia de dispositivos como computadores y tablets fueron los indicadores con mayor impacto en la pobreza energética, representando el 50% de las privaciones.
A nivel territorial, la situación es particularmente crítica en 759 municipios, donde más del 20% de la población está en pobreza energética. Además, aunque hubo avances en las zonas rurales cercanas a áreas urbanas y en ciudades intermedias, en grandes ciudades y áreas rurales remotas, la reducción de esta pobreza ha sido limitada. En los últimos 12 meses, el porcentaje de personas viviendo en zonas con baja calidad en el suministro eléctrico pasó del 13,7% al 15,9%, afectando a 8,3 millones de personas.
Pese a estos desafíos, Promigas destacó que en 2023 conectó a 159.000 nuevos usuarios a gas natural y electricidad, beneficiando a cerca de 700.000 personas. Además, 136.136 hogares abandonaron el uso de leña y carbón como combustibles para cocinar, un avance importante hacia el objetivo de reducir la pobreza energética en el país.
Este segundo informe del IMPE busca servir como una herramienta de planeación y política pública para cerrar brechas energéticas en Colombia, subrayando la importancia de la energía no solo como servicio, sino como habilitador de bienestar y desarrollo.


