Desde que vivo en Francia me he dado cuenta de la existencia de la palabra exótico. No recuerdo haber utilizado regularmente esta palabra en el lenguaje corriente de mi país (el español) y, sin embargo, hablo francés con asiduidad desde hace tres años. Empiezo a hacerme preguntas respecto a lo que es calificado con este adjetivo, hay algo en él que me molesta profundamente.
Ayer fui al supermercado, como de costumbre, busqué en la sección de frutas y verduras algo traído de Colombia. A veces encuentro plátanos, mangos o piñas, tres veces más costosas que las que comía allá (me llama la atención que en francés la palabra utilizada para hablar de algo costoso es cher, la misma para hablar de un ser querido. Cher es costoso y querido, como si la persona querida pudiera tener un precio elevado o el producto tuviera un valor superior porque cuesta más dinero). En esta sección, donde encuentro las frutas que a veces extraño, porque las comí durante 20 años, leo siempre, en un anuncio manuscrito: frutas exóticas.
El pasado domingo, como de costumbre, fui a visitar un almacén de plantas y jardinería. Las flores tienen para mí un valor muy importante, ellas representan el tiempo, ellas viven y mueren en un tiempo diferente al mío pero con-migo. Antes, cuando vivía en Colombia, tenía siempre flores en casa; es una costumbre que aprendí de mi madre. Pero desde que vivo en Francia ya no puedo comprar flores porque son cinco veces más costosas, es por eso que compro plantas y cactus, porque ellos me acompañan durante un periodo de tiempo más largo, si acepto, claro, todos sus caprichos. Cuando estaba en ese almacén, en la sección donde encuentro siempre mis flores preferidas, leo siempre un anuncio manuscrito: flores exóticas.
Hace dos semanas, como de costumbre, fui a hacer mis compras en el pequeño supermercado cerca de casa. Escribo siempre la lista en un pedazo de papel reciclado, para no olvidar algo. Ese día, había planeado hacer una torta de banano, una receta colombiana que mis amigos en Francia aprecian. En mi lista: bananos, leche, huevos, harina, uvas pasas, vainilla. Buscaba, en la sección de los frutos secos, las uvas pasas y vi, de repente, una treintena de bolsas de una tal mezcla exótica.
Estas experiencias cotidianas me interpelan, ¿qué es lo exótico?, ¿por qué llama tanto mi atención?, ¿si las frutas de mi país son exóticas, por extensión, soy exótica también?, ¿el adjetivo exótico es universal?, ¿qué es lo exótico para mí?, ¿de dónde viene ésta palabra?
Según el Diccionario Le Petit Robert, la definición de la palabra exótico es:
“Adj. y n. (1548, raro antes del S.XVIII; lat. Exoticus, gr. Exôtikos “extranjero”). Que no pertenece a nuestras civilizaciones de Occidente, que viene de países lejanos. Plantas exóticas (opuesto a indígena). Productos exóticos (V.Colonial). – (S.XIX). Usos exóticos. Danzas Exóticas. Encanto exótico. Dictionnaires Le Robert, Edición 1987, Paris XIe
¿Hago parte de nuestras civilizaciones de Occidente?, ¿Quién hace parte?, ¿Hasta dónde va el Occidente?, ¿Por qué la definición está destinada a nuestras civilizaciones de Occidente o, lo que es lo mismo, nosotros los occidentales? y ¿Quiénes no son occidentales tienen la misma definición?.
El Occidente es “el conjunto de países de Europa Occidental y América del Norte”, según el Diccionario Hachette (edición 2006, entrada Occidente), sin embargo yo, colombiana, aprendí en la escuela primaria que el mío es un país occidental. ¿Olvido de memoria o lapsus histórico?, tomemos otro diccionario, Le Petit Robert: “…3POLIT Europa del oeste, los Estados Unidos y, en general, los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico (OTAN).” (Edición 1993, entrada Occidente). ¿Colombia es entonces un país de Oriente?, entrada Oriente: “El conjunto de grandes Estados, de provincias de Asia”, (Dictionnaire Le Littré 1963-1977). Los colombianos, y de hecho los habitantes de América del Sur, no son considerados ni como occidentales ni como orientales. Esta definición de la palabra exótico no se dirige a nosotros aunque nos posiciona como los países lejanos, dos términos que recuerdan los viajes de exploración y posterior descubrimiento del Nuevo Mundo. Los países lejanos, allá donde la gente come plátanos, mangos y piñas, allá donde hay muchos animales por todas partes, allá donde las mujeres tienen senos grandes, allá donde el ambiente parece festivo y húmedo, allá, esas tierras que llaman “de ensueño”.
Lo exótico somos nosotros, quienes venimos de tierras lejanas, quienes no somos ni blancos, ni occidentales, ni conquistadores, ni países ricos ni desarrollados, y mejor aún -según lo que me dijo alguien un día: “hay personas que viven aquí hace mucho tiempo que son civilizadas”- no somos tampoco civilizados. He aquí la razón por la cual esta palabra me exaspera, porque cuando la escucho es de mí de quien están hablando, de mi familia, mi país, mis costumbres y mi cultura, porque me siento señalada, mostrada, examinada al lado de La Venus Negra, ubicada en el rincón de los que no son de aquí, los que no son como nosotros, y sobre todo porque el mundo desarrollado se sirve de la palabra exótico para vender una identidad que nos pertenece. En el cotidiano, encuentro la palabra exótico de manera repetida y constante, todos los días sin excepción, casada con sustantivos que tocan la mayoría de dimensiones de la vida:
a. Alimentación: Receta exótica, Alimentación exótica, Plato exótico, Salsa exótica.
b. Acondicionamiento: Mobiliario exótico, Artesanía exótica, Cajas exóticas, Parqué exótico, Ambiente de naturaleza exótica, Decoración exótica.
c. Belleza: Aceite esencial exótico, Crema exótica, Maquillaje exótico, Champú exótico, Jabón exótico.
d. Ser Humano: Piel exótica, Mujer exótica, Alguien exótico, Población exótica, Nombre exótico, Costumbres exóticas, Uso exótico.
e. Fauna: Animales exóticos, Especies exóticas, Fauna exótica, Acuario exótico.
f. Flore: Flores exóticas, Jardín botánico exótico, Jardín exótico, Oasis exótico, Planta carnívora exótica.
g. Frutas: Jugo exótico, Agua de frutos exóticos, Frutas exóticas, Ensalada de frutas exóticas.
h. Lengua: Término exótico, Lengua exótica, Palabra exótica.
i. Lugar: Mini-Golf exótico, Piscina exótica, Pueblo exótico, Granja exótica, Palacio exótico, Tienda exótica, Supermercado exótico.
j. Materiales: Materia exótica, Madera exótica, Herramienta exótica.
k. Mar: Puerto Exótico, Pesca exótica, Playa exótica.
l. Música: Instrumento exótico, Música exótica, Ritmo exótico, Ruido exótico.
m. Sensaciones: Perfume exótico, Sabor exótico, Dulzura exótica, Gusto exótico, Evento exótico.
n. Turismo: Viaje exótico, Tierra exótica, Paisaje exótico, Paraíso exótico, Destinación exótica, Sueño exótico.
Esta palabra es utilizada de manera subjetiva en función de nuestros orígenes, costumbres y miradas diferentes, ¿Qué es una fruta exótica si no es el mango de mi infancia? Él no es entonces exótico sino endógeno para mí; de manera calificativa para acordar un valor económico y simbólico diferente, ese mango que compraba por 0,07 centavos de euro en Colombia que encuentro en Francia en la sección Frutas Exóticas/ de la pasión/de países lejanos por 3 euros, el precio de un delicioso rayo de sol, él no será igual de encantadora para todo el mundo; y, finalmente, de manera diferencial: todo lo que viene de un lugar lejano, que hace soñar, lo que existe entre los otros y nosotros, sus y nuestros, su y mi, él/ella y yo. La curiosidad por todo lo que no nos pertenece a hecho de las civilizaciones lo que son hoy, mezclas informes, intercambios de saberes y poblaciones de aquí y de allá, pieles que son menos claras que aquellas que no fueron coloreadas en los cuadernos de dibujo de Historia, misceláneas de vidas tejidas sobre la misma tela, palabras que evolucionan, que se transforman, que se diluyen, palabras que mueren y que atraviesan la palabra para construir la gran maleta de deseos que somos.
Laura Hernandez
http://laura-hernandez-blog.blogspot.fr/2014/02/exotique-exoticus-exotikos.html

