
Me gustaría saber cómo puedo hacer para comunicarme con Chronos (Dios del tiempo en la mitología griega) y que él en su infinita sabiduría me indique el procedimiento para regresar en el tiempo diez años atrás y poder darme cuenta que para llegar a tener un buen trabajo no era necesario asistir durante más de cinco años a las aulas de una universidad, solo eran necesario 2 o 3 celulares, un chaleco reflectivo y a vender minutos se dijo.
Tener que trasnochar, estar pendiente de una nota, suplicar a los profesores por una décima, saltar matones para poder cumplir con las cuotas, ya que los que no nacimos en cuna de oro tuvimos que diferir el pago de la matrícula en “módicas” cuotas mensuales equivalentes a más de la mitad de lo que nos ganábamos como trabajadores no profesionales, con la esperanza de más adelante ganar como profesional. No tener en ocasiones con que tomarnos una gaseosita o un tintico en el descanso, dormir mal, madrugar mucho, aguantar a los profesores que creen saberlo todo y cómo no, a los que no saben nada pero creen saberlo todo y por último tener que sacrificar más de 900 noches de estudio o peor, su equivalente en horas, 3.600 y si traducimos esto a minutos 216.000, o en segundos 12.960.000. Vemos que los profesionales en Colombia hemos regalado parte de nuestra juventud preparándonos para buscar trabajo, mas no para conseguirlo.
Y aquí es donde radica el problema de muchos profesionales como yo, que nos hemos esforzado y “lastimosamente” nos seguimos preparando para llegar a un cargo o a una posición que solo está en nuestra imaginación; ya que más importante que la preparación académica existe un factor 100 veces más poderoso, y son las llamadas recomendaciones, cuotas políticas, amiguismos, tráfico de influencias, palancas, coimas o sencillamente ser familiar de un funcionario, etc.
Pues bien, yo como Profesional en todo el sentido de la palabra me paro en una esquina después de haber repartido “N” cantidad de hojas de vida por todos los medios posibles (Internet, bolsas de empleo, empresas, concursos estatales) y comienzo a hacer un análisis de el por qué no consigo trabajo acorde a mi preparación académica, y me doy cuenta de que la integridad, los valores, la honestidad, la legalidad de mis actos y mis principios son mi principal obstáculo a la hora de poder aplicar a algún cargo, ya que no me gustan las recomendaciones (siempre he creído que mi actuar es mi mejor recomendación), no soy cuota política de nadie porque soy apartidista (no pertenezco a ningún partido político, igual no justifico este tipo de método para conseguir empleo), no hago uso de influencias, no me gustan las palancas, no doy coimas y no soy familiar de funcionario alguno (ni lo utilizaría de serlo).
Lo único que me queda es seguir enviando hojas de vida con la esperanza de que haya más gente recta que valore la capacidad de trabajo, la honestidad, el cumplimiento, la entrega, el compromiso, sentido de pertenencia y preparación profesional y personal que caracteriza a los muchos “yo” que hay en el país, y ojalá más personas y empresas rechacen de plano el tráfico laboral tan difundido en nuestra sociedad.
En estos momentos, y para terminar, lo más gracioso del asunto es que aún soy fiel a mis ideales y principios y a lo mejor muera con ellos; muchos podrán estar pensando que soy un estúpido, pero a lo mejor no han tenido la formación en valores que he tenido yo y eso es más valioso que un escritorio prestado o un collar y una cadena de un color determinado por el politiquero de turno.
“Y así como los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos sin ella son esclavos”. José Ingenieros
(DEDICADO A LOS PROFESIONALES RECTOS DE ESTE PAÍS)
ALEXANDER GONZÁLEZ HENAO






