El dolor por la pérdida de Sandra Yulieth Zuluaga Giraldo se ha transformado en indignación y frustración para su familia, que casi un año y medio después del crimen aún no encuentra justicia. A pesar de que el presunto feminicida fue capturado, el juicio en su contra ha sido aplazado en más de una decena de ocasiones, lo que ha generado temor ante una posible libertad por vencimiento de términos.
La joven, de 28 años y profesional en agronomía, fue brutalmente atacada el 19 de diciembre de 2022 en una hacienda en el municipio de Palmira, Valle del Cauca mientras cumplía con su jornada laboral. De acuerdo con la investigación, el mayordomo del lugar, identificado como Roger Rusbel Lennis, la habría agredido sexualmente, asesinado y posteriormente intentado incinerar su cuerpo en el vehículo de la víctima.
Aunque el hombre fue capturado el 19 de octubre de 2023 y existen pruebas genéticas contundentes que lo vinculan con el crimen, el juicio ha sido suspendido en 11 oportunidades, muchas de ellas por excusas del abogado defensor. Desde enfermedades súbitas hasta supuestos cruces de agenda, la defensa ha logrado dilatar el proceso sin mayores consecuencias, según denunció César Arley Zuluaga, hermano de la víctima.
“Es desesperante. Cada vez que llega una nueva fecha de audiencia nos preparamos con la esperanza de avanzar, pero una y otra vez terminamos con la misma sensación de impotencia. El sistema le ha permitido a ese abogado burlarse de nuestra familia”, expresó el hermano, quien también cuestionó la pasividad del Juzgado Octavo Penal del Circuito de Palmira, Valle del Cauca encargado del caso.
Uno de los hechos más indignantes, relataron los familiares, ocurrió cuando el abogado defensor envió una fotografía de su mano con una cánula a las 5:00 a.m. del mismo día de la audiencia, como justificación para no asistir. En otro caso, logró presentarse a una audiencia para pedir la libertad de su cliente por vencimiento de términos, pero no a la audiencia de preparación del juicio.
Para los padres de Sandra Yulieth, esta pesadilla no termina. “Es revictimizante tener que conectarse una y otra vez a las audiencias, ver al agresor y no obtener respuestas. El duelo no avanza, la herida sigue abierta”, comentó César Arley, visiblemente afectado.
Los hechos que rodearon el crimen han sido descritos por la familia como “atroces”. El cuerpo de la joven fue hallado entre los cañaduzales de la hacienda, dentro de un vehículo parcialmente incinerado. Las pruebas de ADN halladas en el cuerpo y en prendas del mayordomo permitieron establecer la responsabilidad del acusado.
Hoy, la familia Zuluaga Giraldo exige justicia. Temen que las maniobras dilatorias de la defensa estén dirigidas a lograr la libertad del procesado, dejando el feminicidio impune.
“No queremos más audiencias aplazadas. Solo pedimos que se haga justicia y que este hombre no vuelva a dañar a nadie más. Lo que le pasó a mi hermana no puede repetirse. Esto no solo es por ella, es por todas”, concluyó César Arley, quien clama por un precedente firme ante la justicia.







