El jueves 5 de febrero se realizó la segunda Mesa Agroclimática del Quindío del año 2026, un espacio técnico que reúne a diferentes entidades para analizar el comportamiento del clima y entregar recomendaciones al sector agropecuario del departamento.
La jornada es liderada por la Universidad del Quindío y cuenta con el respaldo de la Gobernación del Quindío, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Unidad Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres, el Comité de Cafeteros, Fedecacao, la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), varias alcaldías y gremios productivos.
Durante el encuentro, Camilo Zapata Mora, profesional en meteorología y climatología de la FAO, presentó los pronósticos climáticos para los meses de febrero, marzo y abril. El experto explicó que, tras un enero marcado por lluvias intensas, el inicio de febrero aún mantiene rezagos de un frente frío que afecta la región desde diciembre.
“Se espera que hacia mediados de febrero se registre un período seco o de verano. Posteriormente, en marzo comenzará una transición hacia una temporada invernal que podría extenderse entre 16 y 20 días de lluvias”, precisó el especialista.
En el análisis de alertas ambientales, Omar González, profesional de la FAO, informó que el municipio de Salento ha estado en alerta naranja por riesgo de deslizamientos, mientras que el sur del departamento en alerta amarilla. En cuanto al comportamiento hidrográfico, la cuenca del río La Vieja se mantiene en alerta naranja por posibles crecientes, mientras que actualmente no se reportan alertas por incendios forestales.
Durante la mesa técnica también se entregaron recomendaciones para mitigar los efectos de las lluvias en los cultivos. En materia de control de inundaciones, las autoridades aconsejan mantener limpios los canales y desagües para facilitar el flujo del agua y evitar acumulaciones en los predios agrícolas.
Asimismo, para cultivos de hortalizas y frutales se recomienda implementar sistemas de siembra en camas elevadas que eviten el contacto directo de las raíces con el exceso de humedad. También se sugiere no sembrar cerca de las márgenes de ríos o quebradas para reducir el riesgo de pérdidas por inundaciones.
En el componente fitosanitario, los expertos señalan la importancia de utilizar semillas certificadas y libres de enfermedades, además de realizar un monitoreo constante para detectar plagas y hongos que suelen proliferar durante temporadas de alta recepción. Igualmente, se recomienda mantener niveles adecuados de sombra en los cultivos, entre el 40 % y el 50 %, para favorecer su desarrollo.







