El susto se sintió en medio país, pero tiene nombre y apellido: Chaparral, Tolima, el departamento que comparte cordillera con el Quindío. Solo este lunes 21 de septiembre, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) registró más de 130 sismos de magnitud superior a 2,0 con epicentro en ese municipio. El primero se sintió a las 2:15 de la madrugada y, desde entonces, la tierra no ha parado de moverse.
Y no todos fueron leves: cinco de esos sismos alcanzaron magnitudes iguales o superiores a 4,0. Uno de ellos, a la 1:48 de la tarde, marcó 4,1 con profundidad superficial —de los que se sienten fuerte—. El SGC confirmó que ya llegaron más de 1.000 reportes de la ciudadanía desde Tolima, Huila, Valle del Cauca, Risaralda y Cauca. Es decir, temblores que se percibieron a la redonda… incluyendo departamentos que hacen frontera con el nuestro.
¿Y el Quindío? Ahí está la pregunta que muchos se hacen hoy. Aunque nuestro departamento no figura en la lista oficial de reportes, vivimos en una de las zonas sísmicamente más activas del país: estamos atravesados por el sistema de fallas de Romeral y separados de Chaparral apenas por la Cordillera Central. Si algo nos enseñó el terremoto de Armenia del 25 de enero de 1999 —que dejó cerca de 2.000 muertos y cambió para siempre al Eje Cafetero— es que aquí la memoria sísmica no es un tema lejano: es parte de nuestra historia.
Sobre lo que pasa en Chaparral, Freddy Tovar, coordinador de la Red Sismológica Nacional del SGC, explicó que el Tolima está atravesado por varias fallas geológicas activas capaces de generar esta actividad. Pero lanzó una advertencia clave: la secuencia de los últimos días está por encima del promedio de las últimas semanas, por lo que mantendrán monitoreo permanente. “Avisaremos oportunamente ante cualquier evolución de esta sismicidad”, señaló, e insistió en seguir únicamente fuentes oficiales como el SGC y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo.
¿Por qué tiembla tanto en Colombia? Según el SGC, el país es sísmicamente activo por su ubicación en el choque de tres placas tectónicas: Nazca, Sudamérica y Caribe. Se estima que en el país ocurren cerca de 2.500 sismos al mes, y en 30 años de monitoreo se han registrado casi 300.000 eventos. El punto más activo es Los Santos (Santander), donde ocurre el 60 % de los sismos nacionales gracias al famoso “Nido Sísmico de Bucaramanga”, uno de solo tres que existen en el mundo.
La lección para el Quindío es la misma que repiten los expertos hace años: no se puede predecir un temblor, pero sí se puede estar preparado. Como ya lo hacen México, Chile o Japón, la clave está en construir cultura sísmica: tener un plan familiar, un punto de encuentro, un kit de emergencia y saber qué hacer en los primeros segundos. Porque en tierra de fallas activas, la pregunta nunca es si volverá a temblar, sino cuándo.






