Un ejército de voluntarios se unió para embellecer y dotar de tecnología a la escuela Jesús María Obando en Montenegro, sede que multiplicó su población estudiantil tras acoger a los alumnos de la IE Santa María Goretti a raíz de los daños del terremoto. La jornada estuvo marcada por la entrega de computadores, kits escolares y talleres pedagógicos para los menores.
El pasado sábado 19 de septiembre, la escuela Jesús María Obando recibió un merecido cariñito gracias al esfuerzo conjunto de voluntarios provenientes de empresas como Claro, BBVA, Credismart y la Secretaría de Educación departamental. Esta sede, situada en el municipio de Montenegro y perteneciente a la planta física de la IE General Santander, se convirtió en el epicentro de una gran movilización solidaria. El motivo principal de esta intervención no era menor, pues la institución asumió una gigantesca labor social al abrir sus puertas para albergar a la totalidad del estudiantado de la IE Santa María Goretti, damnificada tras el reciente movimiento telúrico.
El panorama institucional cambió drásticamente con la llegada de la nueva población estudiantil. Según explicó el rector de la General Santander, José Julián Alzate Moreno, la escuela albergaba habitualmente a unos 340 alumnos de transición a quinto de primaria en doce grupos bajo la modalidad de jornada única. Ahora, con la acogida de la Goretti, se sumaron cerca de 850 estudiantes adicionales, obligando a directivos y coordinadores a realizar una labor apoteósica de redistribución de espacios y jornadas en apenas 12 aulas instaladas, mientras se espera el inicio de clases en la sede principal para los alumnos de la institución Jesús Maestro, también afectada.
Ante este inmenso reto de convivencia, la jornada de voluntariado cobró un sentido mucho más profundo de gratitud y compromiso comunitario. Luis Eduardo Cañón Ramírez, jefe de Sostenibilidad y Relacionamiento de Claro Colombia, explicó que tras la emergencia del sismo se activaron fases de asistencia que incluyeron conectividad y entrega de ayudas humanitarias, encontrándose ahora en una tercera etapa enfocada en reconstruir el tejido social y garantizar que los niños del Eje Cafetero continúen conectados con su aprendizaje. Cabe destacar que esta sede ya contaba con internet gratuito desde hacía más de un año y medio gracias al programa Escuelas Conectadas.
Al conocer el incremento exponencial en la demanda de espacios, las entidades aliadas decidieron focalizar esfuerzos en embellecer áreas clave como el parque infantil y las zonas deportivas mediante pintura de colores, intervención de estructuras metálicas y la instalación de una red perimetral de seguridad. Con estas mejoras, los ambientes escolares destinados al desarrollo social, emocional y de convivencia de los menores quedaron completamente renovados y aptos para recibir a la comunidad ampliada.
La jornada también estuvo llena de sorpresas formativas y lúdicas para los estudiantes. Paralelamente a las labores de pintura, ochenta niñas y niños participaron en talleres especializados orientados a construir habilidades para la vida y aprender sobre el uso seguro y responsable de las redes sociales e internet. Como complemento a estas actividades, los menores recibieron kits escolares por parte de BBVA, mientras que la institución educativa fue beneficiada con la entrega de diez computadores portátiles por parte de Claro para fortalecer su capacidad tecnológica instalada.
Pese al gran impacto de las ayudas, el rector José Julián Alzate Moreno mantiene una postura humilde ante el reconocimiento y la solidaridad recibida. Para el directivo, abrir las puertas a quienes más lo necesitan no responde a un premio individual, sino al deber ser de una comunidad unida: “Estos edificios son para todos, independientemente de qué Institución Educativa los administre. Somos un solo municipio, una sola Secretaría de Educación. Me cuesta recibir padrenuestros con indulgencias ajenas”, expresó con firmeza.






