Un terremoto de magnitud 7.8 sacudió en la madrugada de este lunes 6 de febrero, la frontera entre Turquía y Siria dejando como saldo a más de 1.500 personas fallecidos, más de 5.000 heridos y más de 2.818 edificaciones destruidas.
En Turquía se han contabilizado hasta el momento cerca de 1.400 muertos y en Siria se han informado de otros 470 fallecidos.
El movimiento telúrico, con epicentro en la región de Gaziantep, ubicada en el sur de Turquía, se sintió en varias partes del país y otras naciones aledañas como Irak, Israel, Chipre y Palestina.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, describió esta catástrofe como una de las más desastrosas después del terremoto ocurrido en 1939 que dejó una cifra superior a 30.000 víctimas mortales y más de 17.000 en un nuevo sismo en 1999.
No obstante, este evento continúa generando afectación. Un nuevo movimiento de 7,5 golpeó Turquía a la 1:24 p.m. hora local, según el USGS. Esta réplica se encuentra aproximadamente a 95 k.m. al norte del terremoto original que se produjo un poco más de 9 horas antes en el sur de Turquía.

Vale recordar que, Turquía es el país con el mayor número de personas refugiadas en el mundo con cerca de tres millones, la mayoría de ellos huyen de la guerra civil que vive Siria.
El mandatario turco recalcó que no es posible dar una cifra exacta del nuevo del número de víctimas, pues los daños son incalculables y aún se trabaja fuertemente en labores de búsqueda rescates.

De acuerdo con el vicepresidente turco, Fuat Oktay al menos tres de los aeropuertos del área afectada, Hatay, Maras y Gaziantep, fueron cerrados al tráfico. La nieve y las tormentas que azotan la región impedían el tráfico en otros aeropuertos, incluido el de Diyarbakir, constató la AFP.
Finalmente, distintos países del mundo anunciaron su apoyo y el despliegue de equipos de rescate que incluye agentes militares y policiales, personal de primeros auxilios, bomberos y más.






