El arte colombiano pierde a uno de sus grandes exponentes. Hugo Zapata, escultor, arquitecto y artista plástico nacido en La Tebaida, Quindío, falleció este 3 de junio a los 79 años, rodeado de su familia. Su legado queda esculpido, como las piedras que transformó, en la memoria del arte nacional e internacional.
Zapata fue mucho más que un escultor. Fue un observador profundo del paisaje, un amante de la tierra y un alquimista de la materia mineral. Desde joven sintió una conexión especial con las piedras, las mismas que, con el paso de los años, se convertirían en el centro de su lenguaje artístico. “Yo encuentro la piedra, comulgo con ella y de tal comunión sale la obra”, llegó a afirmar en una de sus últimas entrevistas.
Aunque su infancia transcurrió en Medellín, nunca dejó de sentirse profundamente ligado al Quindío, su tierra natal. En El Retiro, Antioquia, estableció su taller, un espacio donde las piedras parecían respirar entre sus manos, moldeadas con respeto, intuición y sabiduría.
Formado como artista plástico en la Universidad de Antioquia y arquitecto por la Universidad Nacional, sede Medellín, Zapata fue también un formador de generaciones: fundó la carrera de Artes Plásticas de la Universidad Nacional en esa ciudad y fue uno de los impulsores del Museo de Arte Moderno de Medellín.
Su obra, construida con materiales como la lutita y los óxidos de hierro, fue reconocida y celebrada dentro y fuera del país. Expuso en Alemania, Francia, España, Chile, México, Puerto Rico y Estados Unidos, y en Colombia fue galardonado en 1989 con el Premio del XXXII Salón Nacional de Artistas Colombianos, en Cartagena.
“Las piedras tienen vida”, decía. Y ahora, en cada una de sus esculturas, esa vida sigue latiendo.
Desde Quindío Noticias, lamentamos profundamente la partida de este gran artista y elevamos un homenaje a su obra, que seguirá inspirando a nuevas generaciones de creadores, como una roca firme que permanece en el tiempo.







