Érika Duarte Joya, una joven madre de 23 años, fue asesinada de un disparo en el rostro dentro de su propia vivienda en la vereda Saucará, municipio de Carcasí, en Santander, la noche del sábado 2 de agosto.
Según confirmaron las autoridades, el ataque se produjo hacia las 7:00 p.m., cuando dos hombres encapuchados, vestidos de negro y a bordo de una motocicleta, irrumpieron sin mediar palabra en la casa donde Érika residía con su familia. Los sicarios dispararon directamente contra la joven frente a su hija de dos años, su madre, un hermano y un sobrino. Su esposo no se encontraba en el lugar en el momento del crimen.
El hecho fue reportado por vecinos mediante una llamada de emergencia. La víctima murió de manera instantánea y su cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal en Málaga por personal del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), que asumió los procedimientos forenses del caso.
La Policía de Santander, en cabeza del teniente coronel Raúl Pérez Aramendiz, indicó que una de las líneas de investigación contempla una posible disputa familiar por una herencia, en la que estarían involucrados hermanastros de la víctima. “Los hechos podrían estar relacionados con situaciones personales”, dijo el oficial, aclarando que esta hipótesis aún está en verificación.
Las autoridades están recopilando testimonios, imágenes de cámaras de seguridad cercanas y otros elementos probatorios que permitan esclarecer el homicidio, mientras la comunidad exige resultados y garantías de seguridad.
Por su parte, la Alcaldía de Carcasí emitió un comunicado lamentando lo sucedido:“La comunidad lamenta profundamente el fallecimiento de la señora Érika Duarte Joya. Enviamos un abrazo de fortaleza y resiliencia para toda su familia que afronta este difícil momento”.






