En medio del debate nacional sobre el futuro de las concesiones viales y el papel de los privados en el desarrollo de la infraestructura del país, el presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, Hernando Monroy Benítez, aseguró que el modelo de concesiones no debe calificarse como bueno o malo, sino evaluarse por la forma en que se estructura, administra y beneficia a la sociedad.
El dirigente gremial explicó que las concesiones son un mecanismo mediante el cual el Estado delega en un particular el diseño, la construcción, la operación y el mantenimiento de obras de infraestructura, a cambio de una inversión que posteriormente debe generar un retorno económico.
“Las concesiones en sí no son ni malas ni buenas. Todo depende de cómo se administren, cómo se ejecuten y de los resultados que entreguen”, afirmó Monroy, al señalar que este modelo ha permitido impulsar importantes proyectos de infraestructura en Colombia.
Aunque las concesiones son ampliamente conocidas por su aplicación en carreteras y puertos, el presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros indicó que el esquema comienza a extenderse hacia otros sectores, como la construcción, operación y mantenimiento de hospitales, lo que demuestra su creciente importancia para el desarrollo del país.
Uno de los principales retos, según explicó, se encuentra en el sector portuario. Recordó que la mayoría de las concesiones de los puertos marítimos finalizarán en 2030 y deberán revertirse al Estado, situación para la cual, aseguró, el país aún no está preparado.
“Es necesario empezar desde ahora a analizar si esas concesiones se revertirán al Estado o continuarán en manos de particulares bajo nuevas condiciones que representen mayores beneficios para el país”, sostuvo.
Monroy explicó que el modelo portuario contempla diversas fórmulas para distribuir los beneficios económicos generados por las concesiones. Parte de esos recursos llegan al Instituto Nacional de Vías (Invías), entidad que posteriormente los destina a la construcción y mejoramiento de carreteras y otras obras de infraestructura, por lo que considera indispensable revisar dichas fórmulas de cara a las futuras negociaciones.
En cuanto a las carreteras, destacó que Colombia ya desarrolla proyectos bajo la quinta generación de concesiones (5G), lo que, a su juicio, refleja una evolución tanto en los modelos contractuales como en la calidad de las obras ejecutadas.
“Cada vez tenemos vías más seguras, con más carriles, mejores especificaciones técnicas y una mayor integración de medidas ambientales, como pasos de fauna y mecanismos de protección de los ecosistemas”, afirmó.
Finalmente, el presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros hizo un llamado a la ciudadanía para ejercer un control permanente sobre este tipo de procesos, señalando que la participación y la vigilancia social son fundamentales para garantizar que las negociaciones entre el Estado y los concesionarios se traduzcan en beneficios para las regiones y para todos los colombianos.







