
El polémico viaje de la gobernadora del Quindío Sandra Paola Hurtado Palacio y cuatro alcaldes a los Estados Unidos para “rendir un informe de gestión a las colonias del Quindío en esa parte del mundo”, pone sobre la mesa de discusión social el compromiso de nuestros dirigentes, su perfil, sus deseos, y sus intenciones reales.
Cada uno de los funcionarios que hoy viatican en el exterior, en la época de elecciones se convirtieron en los portadores del mensaje del cambio. Recuerdo yo esos discursos que lograron cautivar a los electores con deseo de una transformación y que hoy ven “más de lo mismo”. Hubo una luz de esperanza, creímos que llegaba una nueva generación política al poder, pero todo se quedó en buenas intenciones, porque es sino que se posesionen para que cambien de manera drástica.
Soñamos en ese instante con un Quindío donde la contratación se hiciera abierta, sin acomodar los pliegos de condiciones, sin excluir a los profesionales de la región, con procesos totalmente transparentes, donde la inclusión de todos los sectores fuera la característica. Soñamos con un gobierno firme y combatiente contra la corrupción, alejado de estas prácticas de la politiquería que tanto daño le han hecho a la región. Soñamos y seguimos soñando porque la verdad aquí parece que nada está cambiando.
No sé qué es peor, si el viaje como tal a viaticar o la justificación que se hace por parte de las oficinas de prensa de la gobernación y los municipios. No nos pueden creer a los quindianos tan “caídos del zarzo” como para pretender que creamos que en el exterior hay que rendir informes a las colonias que se viven en otras latitudes o que se van a reunir con el grupo de Montenegro Cívico Internacional pero con los alcaldes de Calarcá, Circasia, Quimbaya y Buenavista. Eso solo pasa en esta región.
Sin duda alguna, estamos ante una nueva generación de políticos, una clase dirigente emergente que llega a estos cargos a pensar en otras cosas menos en el interés colectivo. Se perdió la esencia de lo público, la ética y los buenos valores se dejaron en el sótano de la ambición y por cuenta del erario satisfacen unos deseos reprimidos. Se es alcalde, concejal, diputado, gobernador o congresista y esto se aprovecha para conocer medio mundo, sin ruborizarse, sin pensar que son recursos de los impuestos nuestros los que financian todos estos paseos.
Se habla de “gestión para atraer más turistas”. Quisiéramos muchos conocer los resultados de la reciente Feria de Fitur, otro viaje a España donde se viaticó de lo lindo y en la práctica no vemos que los visitantes del mundo hayan llegado en masa producto de esa “gestión para traer más turistas”. Muy triste el destino de esta región, pues nuestros dirigente no demuestran un deseo de cambio en ese tipo de prácticas que no construyen, que no se identifican con los intereses colectivos.
Mientras seguimos invirtiendo importantes sumas de dinero en ese tipo de viajes, en la agenda social muchos frentes sin atender: la banda departamental de músicos del Quindío no tiene contratos estables; los jóvenes siguen consumiéndose por el consumo de estupefacientes; siguen los suicidios en primera página; los menores de edad están siendo reclutados para actividades ilícitas como microtráfico y prostitución; no hay fuentes de empleo y así una serie de temas que son de alto impacto pero que intervenirlos no logra aceitar la maquinaria de cara a las próximas elecciones. Triste realidad, lamentable destino porque definitivamente “el que no conoce a Dios…”
JUAN DIEGO LOZANO JARAMILLO
Comunicador Social – Periodista






