El mono tití cabeciblanco es tan colombiano, que si desapareciera del territorio, también lo haría del mundo. Estos pequeños primates no miden más de 30 centímetros y con su melena blanca, ojos negros y pequeñas manos, sobreviven entre árboles, defendiéndose a duras penas de la caza furtiva y la venta ilegal.
Los monos tití reciben su nombre por la conmoción de cabello blanco que rodea sus cabezas, una apariencia que recuerda a Albert Einstein. Expertos aseguran que pueden producir cerca de 40 vocalizaciones distintas.
A finales de los años sesenta y principios de los setenta, se exportaron de 20.000 a 30.000 tití cabeza blanca a los Estados Unidos para realizar una investigación biomédica, específicamente como sujetos de estudios relacionados con el cáncer de colon.
Sin embargo, aunque ahora es ilegal importar los monos tití en los EE. UU., actualmente solo se encuentran en Colombia, específicamente en el Caribe.
Esta especie única, fue declarada en peligro crítico desde el 2008. Antes de que eso sucediera habitaba en los bosques de Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba y el norte del Urabá; pero en el último censo, hecho en el 2013, solo se registraron 7.000 ejemplares, un número que ha decrecido de manera constante desde el 2006.
El mono tití hace parte de las 8.000 especies endémicas de Colombia. La deforestación de su hábitat y el tráfico ilegal de animales para convertirlo en mascota, son las principales amenazas de este pequeño animal.
Actualmente estima que solo queda el cinco por ciento de la especie y, mientras no se tengan soluciones para frenar la deforestación, podría desaparecer para siempre.









