En la madrugada del sábado, Israel lanzó un ataque aéreo “preciso” sobre varios objetivos militares en Irán, tras semanas de crecientes tensiones en la región. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que la ofensiva tuvo como objetivo instalaciones de fabricación de misiles y capacidades aéreas iraníes en Teherán y Karaj, con el propósito de neutralizar armamento que amenazaba la libertad de operación aérea israelí en territorio iraní.
Según la FDI, la operación, denominada “Días de Arrepentimiento”, incluyó tres oleadas de bombardeos en las que participaron más de 100 aviones, entre ellos los avanzados F-35. A pesar de que Irán afirmó haber “limitado” los daños, reportes desde el país revelan cortes de Internet y explosiones en bases militares en el sur y suroeste del país. Explosiones adicionales también se escucharon en las zonas rurales y en la región central de Damasco, Siria, ampliando la incertidumbre en el conflicto regional.
Israel justificó el ataque como una respuesta a los recientes lanzamientos de misiles balísticos desde Irán hacia su territorio el pasado 1 de octubre. El contralmirante Daniel Hagari, portavoz de las FDI, declaró que Israel tiene “el derecho de responder” a las continuas agresiones iraníes, mientras que Washington, aunque no participó en la ofensiva, reafirmó su apoyo a Israel en caso de represalias.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó el ataque, calificándolo como una “clara violación” del derecho internacional y expresó su derecho a defenderse. Sin embargo, Estados Unidos instó a Teherán a evitar cualquier represalia, advirtiendo sobre el riesgo de escalar el conflicto hacia un ciclo de violencia potencialmente devastador.






