La Iglesia católica del Quindío vive un momento de profunda preocupación luego de que los párrocos de Buenavista y Génova, junto con el obispo de la Diócesis de Armenia, Monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, pusieran en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación una serie de amenazas directas que han puesto en riesgo su seguridad y generado zozobra en la comunidad.
La unidad investigativa de Quindío Noticias tuvo acceso al expediente de noticia criminal en el que se evidencia que el párroco de la iglesia Nuestra Señora del Carmen de Buenavista, padre Henry Eduardo Figueroa Ramírez, viene siendo objeto de intimidaciones desde hace varios meses. En los documentos se detalla que ha recibido mensajes anónimos y ofensivos en los que se cuestiona su nombramiento como ecónomo de la Diócesis y se ataca su buen nombre. En las últimas semanas, los escritos pasaron de insultos a amenazas explícitas de muerte y castigo.
En uno de los mensajes enviados el 23 de agosto de 2025 vía WhatsApp se le advertía:
“¡Lárgate con tu maldito perro antes de que la ira de Dios caiga sobre ti y sobre ese pueblo de Malavista! Hoy 23 el Señor te da la orden: ¡¡Vete!! Si no obedeces, te llevará la tunda, por desobedecer a Dios, humillarlo ante el pueblo y hacer tanto daño a las almas…”.
Otro de los textos consignados en la denuncia señalaba:
“El Señor te mira y está cansado de tu hipocresía. Has engañado al pueblo y por eso caerá sobre ti el castigo”.
Los mensajes, que se autodenominan como “Cartas de Dios”, están cargados de citas bíblicas manipuladas y un lenguaje de odio que busca intimidar, señalando tanto al sacerdote como al obispo Quintero Gómez, a quien también se le cuestionan decisiones al frente de la Diócesis.
El expediente igualmente da cuenta de que el hostigamiento no se limita a Buenavista. En Génova, el párroco de la iglesia Nuestra Señora del Carmen, padre Manuel David Forero, fue víctima de mensajes de idéntica naturaleza. En uno de ellos se lee:
“El Señor dice que no puede seguir habiendo fariseos en su casa. Deja tu mentira o vendrá sobre ti el castigo divino”.
El patrón común es claro: se trata de comunicaciones con un trasfondo religioso manipulado que mezcla amenazas directas con un supuesto mandato divino, con el objetivo de sembrar miedo y desconfianza hacia los líderes de la Iglesia en el Quindío.
De manera extraoficial se conoció que estas intimidaciones podrían estar relacionadas con la labor del padre Figueroa como ecónomo, pues desde que asumió el cargo inició una revisión estricta de las finanzas de la Diócesis, lo que habría incomodado a ciertos sectores.
La Fiscalía abrió investigación formal por el delito de amenazas y adelanta la recolección de pruebas. Mientras tanto, la comunidad católica del Quindío ha cerrado filas en respaldo a sus sacerdotes, rechazando con firmeza los ataques y exigiendo resultados rápidos a las autoridades. Estos hechos son considerados un atentado no solo contra la vida de los líderes religiosos, sino también contra la institucionalidad de la Iglesia y la tranquilidad social del departamento.







