La aparente tranquilidad en las poblaciones vecinas se acaba de hacer pedazos con una brutal masacre que enciende las máximas alarmas en las autoridades de frontera del departamento del Quindío. Lo que transcurría como una noche rutinaria en el interior de un concurrido establecimiento comercial, se transformó en cuestión de segundos en un auténtico baño de sangre que cobró la vida de tres personas, incluyendo la de un servidor público.
La implacable ola de criminalidad que azota al norte del Valle del Cauca volvió a mostrar su rostro más despiadado, golpeando duramente a una población históricamente ligada a nuestra región cafetera. Hombres fuertemente armados irrumpieron en el lugar sin darle tiempo de reacción a sus víctimas, desatando una lluvia de balas que sembró el pánico absoluto y avivó los peores temores sobre la guerra desatada por el control de las rentas ilícitas.
Este escalofriante homicidio múltiple se registró hacia las 6:43 p. m. en el barrio El Carmen de Sevilla, dentro del establecimiento ‘Nebraska’, cercano a la plaza de mercado. Las víctimas fatales fueron identificadas como el patrullero activo de la Policía Nacional Óscar Daza y los hermanos Duván y Joaquín Osorio.
Pese a que desde julio la Alcaldía había reforzado la seguridad con Ejército y Carabineros para frenar la violencia derivada del lavado de activos de grupos armados, los sicarios burlaron los controles. Mientras la Policía del Valle despliega un escuadrón de inteligencia para cazar a los homicidas, la cercanía de esta masacre obliga a mantener la máxima vigilancia en los corredores viales que conectan a Sevilla con el sur del Quindío.






