Asumió como alcaldesa encargada de Calarcá la joven abogada Carolina Cárdenas Barahona, una mujer de armas tomar y quien se ha convertido en todo un ejemplo de vida y superación en la Villa del Cacique para quienes tuvimos la oportunidad de conocer de cerca su lucha contra el cáncer.
Ahora la guerra que debe encarar la profesional es contra del cáncer de la corrupción que tanto afecta a Colombia. Creemos en ella y sabemos de sus condiciones, además del talante que formó en su existencia una educación íntegra sumada a esa lucha dura que tuvo que encarar, sin dejarse amilanar por un diagnóstico médico que a sus 18 años de vida solo le daba tres meses más.
Calarcá ha pasado por unos momentos difíciles. Lamentamos mucho lo que ha ocurrido con todas estas administraciones y esperamos que de esos errores se siga aprendiendo. Sería bueno que esas personas que por una u otra razón procedieron mal e hicieron que el alcalde firmara documentos sin el completo sustento legal, reflexionaran por el bien de todos y con humildad aceptaran sus errores.
La doctora Carolina Cárdenas Barahona debe emprender una labor de organización de la casa. Debe rodearse de las personas más cercanas y de entera confianza por el bien de todos. Sería también sano que muchos de los servidores que han estado dentro de la administración le den la libertad a ella para decidir y de manera voluntaria presenten protocolariamente sus renuncias para proceder con el ajuste que es necesario. Hay que seguir avanzando en la implementación del Plan de Desarrollo Municipal que es uno de los más bien concebidos durante muchos años en la Villa del Cacique. Suena paradójico por todo lo que ha ocurrido, pero hay que hacer justicia y reconocer también lo bueno. Los errores personales no pueden empañar esos procesos de grupo que se han logrado consolidar de manera efectiva.
Calarcá necesita una alcaldesa que siga por ese camino que dejó marcado el doctor Julio Ernesto Ospina Gómez en solo 60 días de gobierno con unas cifras importantes. Demostró que la voluntad política es algo de sentido común, principios y convicción; igualmente nos demostró que en la política cabe la decencia, la conciencia, el amor por los ciudadanos, la humildad y el compromiso. Esa es la ruta, ese es el sendero que la política quindiana debe recuperar, donde el dirigente entienda que su labor debe comprometerse con el interés general y no con asuntos particulares.
La nueva política, de la que esperamos la Doctora Cárdenas Barahona sea fiel exponente es esa en la que el ciudadano sea el actor fundamental de las decisiones de su clase dirigente, donde la principal característica sea el contacto permanente con la gente. Necesitamos líderes que no se dejen embriagar por el poder, que tengan una fortaleza espiritual sólida donde sus principios y convicciones sean vulnerables ante las propuestas indecentes de la corrupción.
No podemos dejar de soñar; tenemos que reivindicar los valores, las buenas costumbres. Las entidades públicas tienen que dejar de ser la piñata de unos pocos que se reparten como si fuera algo propio. Tampoco puede ser el mecanismo adecuado para alcanzar la pensión anticipada como es el propósito de muchos perversos que ven en la actividad pública la mejor manera para llenar sus arcas y aumentar los indicadores de desigualdad como ha sucedido en los últimos años.
Doctora Carolina Cárdenas: a trabajar duro por el pueblo, esperamos mucho de usted y de su equipo de colaboradores. Hay que recuperar la confianza y el amor por las instituciones que se han venido a menos por un modelo que en Colombia tenemos que cambiar a partir de acciones contundentes lideradas por nuestros nuevos dirigentes.
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