La Universidad del Quindío avanza en la intervención preventiva de las edificaciones afectadas por el terremoto del 10 de agosto, con un progreso del 85 % en el sector norte y del 50 % en el sector sur. Las labores buscan reducir riesgos para la comunidad universitaria mientras la institución prepara nuevas etapas para recuperar sus espacios y avanzar hacia un retorno gradual a la presencialidad.
La recuperación de la Universidad del Quindío comenzó por los puntos donde las afectaciones representaban mayores riesgos para estudiantes, docentes, trabajadores, bienes y edificaciones que continúan en funcionamiento. Las labores corresponden principalmente al retiro y demolición de elementos no estructurales que podrían desprenderse ante nuevos movimientos telúricos, una intervención concebida como medida preventiva mientras se define la recuperación definitiva de la infraestructura.
En el sector norte, los trabajos alcanzan aproximadamente el 85 % de ejecución e incluyen los edificios de las facultades de Ciencias de la Salud e Ingenierías, cuyas intervenciones están próximas a concluir, y Educación, donde ya finalizaron. En Ciencias Económicas, Administrativas y Contables se intervienen algunos muros de baños y fachada, mientras que próximamente las labores llegarán a Ciencias Agroindustriales, específicamente a las escaleras ubicadas en las zonas occidental y oriental.
“Estas demoliciones están concentradas en los espacios que generan mayor riesgo, tanto para los bienes que quedaron allí como para los pasos peatonales de las personas que estamos en este momento en presencialidad aquí en el campus”, explicó Mateo Rojas Díaz, jefe del Departamento de Proyectos de la Universidad del Quindío. En el sector sur, que comenzó posteriormente, el avance es cercano al 50 % y comprende edificaciones de Ciencias Básicas y Tecnologías, Ciencias Humanas y Bellas Artes, además del edificio Administrativo 2.
Una vez concluyan estas intervenciones prioritarias, la Universidad proyecta iniciar un contrato para la protección de bienes y ejecución de obras temporales, con el propósito de cubrir las áreas que queden expuestas, proteger mobiliario y preservar otros elementos que permanecen dentro de las edificaciones. En este frente también se contemplan cubrimientos y estructuras livianas que permitan proteger determinados espacios y habilitarlos temporalmente.
Esta etapa será importante para el retorno gradual a la presencialidad. La proyección institucional contempla habilitar progresivamente algunos espacios para los estudiantes después de mediados de octubre y continuar durante noviembre con la recuperación de áreas destinadas a laboratorios y prácticas académicas, siempre bajo condiciones de seguridad. En el bloque de aulas del edificio 50 Años, por ejemplo, las demoliciones serán menores y se concentrarán en algunas paredes de la fachada principal y en un muro del área de escaleras de evacuación.
Paralelamente, la Universidad del Quindío prepara una consultoría integral para evaluar y cuantificar técnicamente los daños ocasionados por el terremoto de magnitud 7,4 y sustentar la reclamación ante la compañía aseguradora.
La institución ya recibió propuestas económicas y técnicas y prevé avanzar próximamente en este proceso, que deberá establecer el alcance y valor de las afectaciones; posteriormente, la aseguradora realizará su propia evaluación mediante peritos y ajustadores. A partir de estos resultados se definirá la ruta de recuperación definitiva de cada edificio, que podría incluir diseños arquitectónicos, eléctricos y sanitarios, además de obras de reforzamiento según las necesidades identificadas.


